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CELAC: Protagonista que emerge en nuestro pueblo-continente en un mundo complejo.
Por Marco Antonio Nin.

EL  PRESIDENTE BARACK OBAMA RECONOCIENDO: EL FRACASO DE LA POLITICA DE FUERZA DE LOS GOBIERNOS DE ESTADOS UNIDOS Y EL PROTAGONISMO DE LA CELAC DECIDE UN CAMBIO DE  GOBIERNO.

El “ninguneo” contra la CELAC









CELAC: Protagonista que emerge en nuestro pueblo-continente en un mundo complejo.
Por  Marco Antonio Nin.

El presente-histórico es solamente comparable al que vivió  nuestro  pueblo-continente cuando  se desplomaron las coronas Ibéricas en el continente llamado América y emergieron nuevas repúblicas dominadas por grupos sociales en que
Nos encontramos en un instante trascendental y  dramático  de la historia  desde que  los imperios ibericos se desplomaron y emergieron en las nuevas repúblicas grupos sociales  en que sus intereses económicos primaban sobre toda otra consideración y por ello se vinculan a otras potencias emergentes.

No obstante los grupos sociales que emergieron interesados en satisfacer sus intereses económicos vinculados a las nuevas potencias emergentes fueron enfrentados por hijos de estas tierras  que muy temprano se comprometieron por el ideario de integración económica-pólitica y  solidaridad  social de los nuevos pueblos que surgian.  Ha modo de referencia sin excluir a otros muchos mencionaremos a Simon Bolivar, José Marti, Cesar Agusto Sandino, Victor Raul Haya de la Torre, Antonio Guiteras, Pedro Alvizu Campos y muchos mas que motivaron y motivan el ideario de solidaaridad social y de integración económica y política.

Con el advenimiento del  siglo XXI se han ido comprometiendo los 33 estados ibero-americanos y del Caribe en crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en creciente coordinación con UNASUR, esta creciente coordinación generará un cambio trascendente en las relaciones politicas y económica internacionales solo comparables con las que se efectuaron hace cinco siglos.

El Siglo XXI se iniciado  y crecientemente  manifestado mediante  interrerelación de creciente de UNASUR y CELAC estan haciendo  escuchar en una sola voz a nuestros pueblos pronunciandose por la paz, la soberanía,  y la agresión política  y econónica contra Cuba.













Por su credibilidad y efectividad, la CELAC ya es vista como uno de los bloques multinacionales más atractivos del entramado mundial.

Esta comunidad es inédita por lograr que pese a sus diferencias políticas y conflictos territoriales, sus integrantes han abierto y hecho funcionales espacios de diálogo para la toma de decisiones. Así, este foro confirma su eficiencia y representa los cambios ocurridos en América Latina y el Caribe en los últimos 15 años, como reconoce el historiador de origen guatemalteco, Rafael Cuevas.

Por su credibilidad y efectividad, la CELAC ya es vista como uno de los bloques multinacionales más atractivos del entramado mundial. Desde este foro, América Latina y el Caribe proyectan su importancia y trascendencia hacia un mundo ávido de soluciones y alternativas frente a sus complejos desafíos. Así lo reconoce China, la superpotencia emergente de mayor crecimiento y gran mercado global, que ha encontrado en este bloque regional a un interlocutor clave en el ámbito político y económico.

Coincidentes en su interés geopolítico de contribuir a la paz con estabilidad y crecimiento inclusivo para forjar un mundo multipolar, los dos actores regionales profundizan sus nexos políticos, económicos con un modelo de cooperación que busca la igualdad y beneficio mutuo. Así se avanzan en la región iniciativas chinas de infraestructura, energía, turismo, agricultura, industria, ciencia, tecnología y recursos naturales de gran envergadura.

El amplio y polifacético margen de maniobra de la CELAC es posible por otra de sus características inéditas: la definición independiente y soberana de su propia agenda. Gracias a esa capacidad, sus 33 delegados establecen prioridades e impulsan iniciativas y resoluciones sin injerencia extrarregional; así se impide también el riesgo del desmembramiento e inoperancia que sufren otros bloques regionales.

La CELAC debate asuntos totales para la región y de relevancia global.

Con visión estratégica, el mecanismo debate asuntos totales para la región y de relevancia global. En principio, proclamó que América Latina y el Caribe es una región de paz y libre de armas nucleares; bajo la misma lógica, apoya el proceso de paz en Colombia. Acorde a su tiempo, respalda la soberanía argentina de las islas Malvinas y reclama el respeto a la institucionalidad en Venezuela, ante las agresiones y guerra mediática de la derecha radical.
Fiel a su naturaleza humanista, la CELAC rechaza el genocida bloqueo estadunidense contra el pueblo cubano y se manifiesta en favor del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Ante la crisis económica-financiera internacional, ha emitido resoluciones en defensa del orden constitucional para que los países miembros hagan frente a esta cuestión.
Consciente de la importancia de proteger la vida y auspiciar el desarrollo, el mecanismo denuncia los riesgos que implican los efectos devastadores del cambio climático para todo el planeta y adopta políticas públicas para proteger a sus pueblos. A la vez, insiste en que el tema migratorio debe atenderse como fenómeno integral y sostiene su compromiso con la reconstrucción de Haití.
Acorde con su visión pacifista y de futuro, la CELAC asume el compromiso de luchar contra todas las manifestaciones del terrorismo, ese flagelo mundial que también ha afectado a millones en América Latina y el Caribe. Esta gran capacidad de la CELAC para promover iniciativas y proyectos relevantes ha sido también reconocida por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en voz de su secretaria general, Alicia Bárcenas, en la II Cumbre del organismo en La Habana.
Pese a los logros, acechan múltiples y difíciles desafíos. Sólo tutelada por latinoamericanos y caribeños, esta Comunidad genera el recelo de Estados Unidos. La otrora potencia hegemónica, despliega a una estrategia de descalificación contra la CELAC con la vieja fórmula de dividir a los países miembros, al adular a unos y vilipendiar a otros. A la par, privilegia los supuestos beneficios de otros bloques regionales de naturaleza imperial opuesta al desarrollo regional, como la Alianza del Pacífico que lidera Washington y que sacrifica la integración por la dependencia.
Al mismo tiempo, se recurre a la estrategia de invisibilidad mediática. A días de que comience la III Cumbre, la prensa corporativa evita la cobertura informativa sobre los avances y la original naturaleza del mecanismo. El objetivo es claro: acabar con la CELAC. Será este 28 y 29 de octubre, en el seno de la III Cumbre del mecanismo, cuando los delegados de estas 33 naciones latinoamericanas y del Caribe vuelvan a mostrar al mundo su compromiso real de luchar contra la pobreza y a favor de la inclusión social ámbitos en los que –reconoce- aún hay que avanzar, así como en transparencia y rendición de cuentas.
Estemos pendientes, que Nuestra América tiene los valores para soñar por lo que antes era imposible. La joven CELAC aún tiene mucho que mostrar al mundo.








EL  PRESIDENTE BARACK OBAMA RECONOCIENDO: EL FRACASO DE LA POLITICA DE FUERZA DE LOS GOBIERNOS DE ESTADOS UNIDOS Y EL PROTAGONISMO DE LA CELAC DECIDE UN CAMBIO DE  GOBIERNO.


El 17 de diciembre, después de 18 meses de negociaciones secretas con mediación vaticana, el presidente Barack Obama reconoció el fracaso de la política de fuerza de Estados Unidos hacia Cuba, y dio un cambio de timón que deberá conducir a una normalización de relaciones diplomáticas con la isla.

Ganó la política principista de La Habana. Fue una victoria histórica; la diplomacia cubana forzó el entierro de la lógica de guerra fría impulsada por diez sucesivas administraciones de la Casa Blanca, de Dwight Einsenhower a George W. Bush. Y lo hizo sin bajar la guardia.

El jueves 22 de enero, en el Palacio de Convenciones de la capital cubana tocó a la secretaria adjunta para América Latina del Departamento de Estado, Roberta Jacobson y a Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos de la cancillería isleña, dar el primer paso concreto para intentar dejar atrás 54 años de un vínculo que no ha estado basado en la confianza. Concluida la reunión, ambas funcionarias coincidieron en que será difícil superar las diferencias políticas e ideológicas, y que el proceso de normalización de relaciones será aún largo. Largo y tortuoso, cabe agregar. Pero sin duda asistimos al comienzo de una nueva dinámica, en la cual, para que prospere, Estados Unidos deberá abandonar sus viejos sueños de dominación imperial y distanciarse de su tradicional política subversiva dirigida a forzar un “cambio de régimen” en la isla.

Del discurso y las primeras acciones de Obama se desprende que acepta al de Raúl Castro como un gobierno legítimo, con el cual se puede coexistir y dialogar. Estados Unidos lo hizo antes con China, con la antigua Unión Soviética y con Vietnam. ¿Por qué no Cuba? En eso hay un evidente cambio de actitud en Obama, que será resistido por el Partido Republicano que ahora controla el Congreso

Parece razonable especular que el cálculo político de los estrategas de la Oficina Oval ha sido modificado y asumido, debido, fundamentalmente, a los cambios producidos en el seno de la comunidad cubano-estadunidense de La Florida y Washington, hoy más moderada que en el pasado, y a la oposición a la política cubana de Estados Unidos de varios países de América Latina con gobiernos progresistas. Al respecto, cabe recordar que el presidente Obama pasó un mal rato durante la sexta cumbre de Las Américas, en Cartagena, Colombia, cuando varios jefes de Estado latinoamericanos insistieron en la necesidad de un cambio en las relaciones bilaterales entre EU y Cuba, con eje en principios diplomáticos tan caros como la no injerencia, la autodeterminación y la soberanía de los pueblos y la solución pacífica de las controversias.

No obstante, del discurso y las acciones de Roberta Jacobson en La Habana, y más allá del clima respetuoso y constructivo que primó en la primera ronda de negociaciones con Josefina Vidal, es fácil deducir que Washington no ha renunciado a intervenir en la política interna de la isla y que seguirá apostando a formas sutiles de penetración política.
Hoy Obama sabe que un elemento clave y esencial del proceso de normalización de relaciones pasa por el levantamiento del criminal bloqueo económico, comercial y financiero. También conoce que Washington debe rectificar la injusta inclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional. Está claro, asimismo, que él ni nadie puede pretender que Cuba renuncie a sus principios, y que de darse la reanudación del vínculo diplomático deberá ser con base a una relación de iguales. Es decir, con eje en el respeto a la igualdad soberana de los estados, principio fundamental de la Carta de las Naciones Unidas.

En ese contexto es necesario advertir que durante la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), a celebrarse en San José de Costa Rica los días 28 y 29 de enero, viejos operadores de las políticas encubiertas de Washington y sus aliados intentarán desacreditar a Cuba y debilitar la política de los países del ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América).

Existen evidencias de que en sendas reuniones realizadas en México a comienzos de diciembre de 2014, fueron planificadas una serie de acciones a desarrollar en un eventual evento paralelo a la Cumbre de la Celac de esta semana en Costa Rica, dirigidas a debilitar el bloque regional de países progresistas reunidos en el ALBA y la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas).

El proyecto se concibió durante el evento denominado “Caminos para una Cuba democrática”, auspiciado y co-financiado por la Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas en alemán), poderoso instituto conservador germano asociado con el partido Unión Demócrata Cristiana, con sede en Wesseling, Alemania.

El evento “Caminos para una Cuba democrática”, co-patrocinado por la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), tuvo lugar en Veracruz, en vísperas de la vigesimocuarta edición de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en ese puerto mexicano los días 8 y 9 de diciembre. Fue precedido por una Cumbre de Jóvenes Iberoamericanos, también auspiciada por la Konrad Adenauer y la OCDA.

Cabe consignar que la KAS forma parte del World Movement for Democracy (Movimiento Mundial para la Democracia), entidad internacional creada por la Fundación para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), cuyo financiamiento a su vez es aprobado por el Congreso de Estados Unidos y figura en el presupuesto anual del Departamento de Estado destinado a la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). Varios conspicuos miembros de la NED han sido vinculados con operaciones clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En su momento, la creación del Movimiento Mundial para la Democracia significó una nueva estrategia de la derecha mundial, cuyo objetivo era y es la construcción de un movimiento globalizado de activistas promotores de la democracia, dirigidos desde Washington D.C. por la NED. En buen romance, la NED pone los insumos políticos e ideológicos y parte del financiamiento, y la OCDA y la Konrad Adenauer ponen la cara y otra parte de los recursos.

A la reunión de Veracruz asistieron un grupo de contrarrevolucionarios cubanos y de la extrema derecha regional, entre quienes estaban la devenida aristócrata “comunicacional” Yoani Sánchez, el desacreditado Guillermo Fariñas y Dagoberto Valdés Hernández. Aunque poco trascendió del encuentro a puertas cerradas y sin difusión mediática −dadas las contradicciones para lograr un mínimo de unidad−, se habrían puesto en perspectivas acciones provocadoras para ser ejecutadas en el marco de la cumbre de la Celac contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

A tales efectos se habrían retomado proyectos desarrollados durante la cumbre de la Celac en Chile (2013), que contara con la anuencia de la Democracia Cristiana local y la representación de la Konrad Adenauer en el país austral. En enero de 2014 intentaron hacer lo mismo en Cuba, pero fracasaron, y ante ello trasladaron el escenario a la Universidad Internacional de la Florida, en Miami.

Huelga decir que nos encontramos en una fase muy temprana del cambio de rumbo de Barack Obama hacia Cuba. Existen indicios de que el presidente de Estados Unidos buscará capitalizar regionalmente su audaz jugada durante la Cumbre de las Américas, a celebrarse en abril próximo en Panamá. Como sugirió The New York Times el pasado 27 de diciembre, la diplomacia estadunidense estaría presionando para que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, inviten a disidentes cubanos a la cumbre de Panamá.

En ese contexto, cabe preguntar si resultará o no disonante que esta semana, en Costa Rica, durante la III Cumbre de los países de la Celac, la Konrad Adenauer concrete su disposición de financiar un nuevo evento paralelo contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. En todo caso, de ser así, ya fuera por inercia o con la participación planeada y encubierta de Washington, tales maniobras obedecerían a la estrategia de “poder blando” y el método de la “seducción” tan afín a la Casa Blanca; pero sin duda restarían vigor al abrumador respaldo que a escala internacional recibió Obama por el anuncio de la “nueva era” en su relación con Cuba.







El “ninguneo” contra la CELAC













Como es bien sabido, la CELAC está integrada por la totalidad de las naciones del continente americano, con la dos únicas excepciones de Estados Unidos y Canadá, países que escapan, por razones geográficas, a las denominaciones latinoamericano y caribeño. De modo que la CELAC reúne a las 33 naciones del subcontinente latinoamericano y caribeño, desde los gigantes Brasil y México hasta las más pequeñas como, por ejemplo, Antigua y Barbuda, Barbados, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía o San Vicente y las Granadinas.

Ya haber podido reunir a la totalidad de las naciones latinoamericanas y caribeñas en un mecanismo de integración política y económica en medio de la diversidad es indudablemente un logro monumental. Pero el logro se agiganta ante nuestros ojos cuando se conocen algunas de sus realizaciones.

Con el absoluto consenso de todos sus miembros, la CELAC ha hecho, como bloque, enormes aportaciones a la paz y a la estabilidad de la región, cuales, verbigracia, la proclamación de la región latinoamericana y caribeña como zona de paz y libre de armas nucleares, el apoyo al proceso de paz en Colombia, declaraciones contra el bloqueo a Cuba, el respaldo permanente a la soberanía argentina sobre las islas Malvinas (y la promoción del diálogo sobre este tema en la ONU), y el respeto a la institucionalidad y al gobierno, democráticamente electo, de Venezuela, a raíz de los hechos violentos de febrero de 2014.

En su breve vida, cual lo demostró en el caso venezolano, la CELAC se ha convertido en obstáculo insalvable para los endémicos intentos de golpe de Estado que por décadas asolaron a nuestra región, con su trágica cauda de muertos, desparecidos, torturados y exiliados.

También como bloque, la CELAC trabaja con éxito para enfrentar la crisis financiera internacional, los efectos del cambio climático y los problemas de toda índole que produce la migración intrarregional e internacional. Igualmente trabaja con evidentes y demostrables tino y éxito en los diversos programas de seguridad y cooperación del área, así como en el proceso de reconstrucción de Haití, la lucha contra el terrorismo en todas sus manifestaciones y, aportación extraordinaria, su pronunciamiento por el restablecimiento de la relaciones diplomáticas ente Cuba y Estados Unidos.

No obstante la innegable importancia de todos estas aportaciones de la CELAC, las fuerzas de la derecha en la región y fuera de ella, han procurado, con cierto éxito, minimizar, soslayar u ocultar los exitosos resultados de este genuino mecanismo de integración, cooperación y desarrollo. Esto explica el bajo perfil que la CELAC y sus Cumbres han tenido y tienen en los medios de comunicación nacionales, regionales e internacionales. Véase a título de ejemplo de esta actitud de minimización, la escasa y sesgada cobertura mediática de los multimillonarios créditos y planes de inversión que China ha hecho o tiene programados para el bloque en general y para Ecuador y Venezuela en particular.

Este propósito de la derecha por minimizar la trascendencia y los logros de la CELAC, actitud que en México llamamos “ninguneo”, no es inocente. La derecha, fiel a su tradición antipopular, trabaja en pos de la discordia, las divisiones y los enfrentamientos entre los miembros de la CELAC. Combatir y vencer estos aviesos propósitos deberán ser los propósitos centrales de la organización. En el éxito o fracaso de la CELAC se juega en muy buena parte el futuro de nuestra región.





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