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Solamente el gobierno progresista de Dilma continuará el proceso de integración autónoma sur-sur.

¿ Quiien es Tabares Vazquez ?





Solamente el gobierno progresista de Dilma continuará el proceso de integración autónoma sur-sur






Por Paulo Emanuel Lopes

La población brasilera eligio  a su presidente para los próximos cuatro años. La actual presidenta, Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores - PT),













Dilma Rousseff participa en caminata en Recife, capital de Pernambuco. Foto: Ichiro Guerra


El PT enfrenta su mayor desafío desde la llegada del ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva al poder en 2003. Con el apoyo de una clase media brasilera tradicionalmente conservadora, la candidatura de Neves "surfea en la ola” del antipetismo, un sentimiento ideológico que llevó al asesinato de un militante petista y a agresiones contra un deficiente físico paulista este año de 2014.
"Ésta es la primera elección del país después de las manifestaciones de 2013”, explica el periodista y analista internacional argentino, licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Juan Manuel Kart, en entrevista con Adital. La postura del PT, mientras tanto, viene consiguiendo relativizar el ataque de grueso calibre lanzado a partir del oligopolio mediático nacional.
"En la primera vuelta, [el PT] se esforzó en ‘desnudar’ las incongruencias del programa de Marina [Silva, ex-candidata por el Partido Socialista Brasilero – PSB] y fue en la última semana, cuando Aécio consiguió permanecer en la disputa (...) En la segunda vuelta, tanto Dilma como Lula explotaron bien lo que fueron las políticas [neoliberales] de [Fernando Henrique] Cardoso”, afirma Karg.
El fenómeno de la "restauración conservadora”, sin embargo, es una realidad en nuestro continente, y una de las mayores amenazas es romper el ciclo de integración latinoamericano inaugurado por los gobiernos progresistas de la región. "Tanto Aécio Neves como Lacalle Pou, candidato del Partido Nacional en Uruguay, por ejemplo [cuyas elecciones se realizarán también este domingo 26, en primera vuelta], adoptan en sus programas cierta ‘flexibilización’ del Mercosur (...) Intentan terminar con el ciclo iniciado en noviembre de 2005 con el famoso ‘No al ALCA’ [Área de Libre Comercio de las Américas], de Mar del Plata”, defiende Karg.
En el caso que sea reelecta, algunos de los principales desafíos de la actual mandataria brasilera van a ser: luchar por una Reforma Política y por una nueva Ley de Comunicación en el país. "¿Cómo puede ser que solamente seis familias tengan bajo su dominio 500 medios de comunicación? Hablo de los Marinho (Grupo Globo), Civita (Grupo Abril), Frias (Grupo Hoja), Sirotsky (Grupo RBS), Mesquita (Grupo Estado), Bandeira de Melo (Grupo Asociados), que controlan tanto medios regionales como nacionales”, cuestiona el argentino.
Para Karg, una probable victoria de Dilma Rousseff proporcionará a Brasil, además de garantizar las políticas sociales que benefician a una gran parte de la población antes marginada, el mantenimiento de una política externa autónoma en relación con el imperialismo estadounidense, en nombre de la multipolaridad política y económica del mundo contemporáneo.
"El conjunto de los gobiernos pos-neoliberales de la región es muy importante para amplios sectores de la población de nuestros países. ¿Quién consigue imaginar a Brasil, hoy, sin el programa Subsidio Familiar (Bolsa Familia), que llega a cerca de 50 millones de personas? [Una victoria de Neves] no solamente generaría una gran preocupación por el futuro de las grandes mayorías de Brasil, sino que podría ser un golpe certero en el proceso de integración autónoma que América Latina y el Caribe vivieron estos años”, afirma.




















Adital: En los últimos años, Brasil consiguió sacar a 36 millones de personas de la pobreza, saliendo finalmente del mapa mundial del hambre; en medio de un mundo "rico" en crisis, ha creado empleo que garantizan beneficios reales a los ingresos de las familias; ¿Por qué, en su opinión, a pesar de tantos logros el Partido de los Trabajadores se enfrenta a su más disputada elección?
Juan Manuel Karg: Hay varios elementos a analizar en este punto. En primer lugar, la muerte de Campos trastocó la primera parte de la elección. No fue una elección normal en aquel tramo, más allá de que Marina finalmente haya salido tercera, con una votación muy parecida a la de 2010.
En segundo lugar, esta es la primera elección en el país luego de las movilizaciones de 2013, que movilizaron a sectores juveniles y urbanos en demandas que iban desde la participación política y una posible asamblea constituyente, hasta quejas por la suba del transporte público.
Dicho esto, creo que el PT ha sabido desandar los dos tramos de la campaña, independientemente del resultado -que igualmente será decisivo para América Latina en su conjunto-: en la primera parte, supo "desnudar” las incongruencias del programa de Marina, y fue allí donde, en la última semana, Aécio logró ingresar al balotaje -más por errores ajenos, que por virtudes propias-; en la segunda parte, es decir, estas tres semanas rumbo al ballotage, tanto Dilma como Lula explotaron bien lo que fueron las politicas económicas de Cardoso, como exponente de una gestión del PSDB, donde aumentó el desempleo y las políticas sociales fueron contadas - y no extendidas y generalizadas como con los gobiernos del PT.






















Adital: Comparando la situación de Brasil con los demás países del continente, ¿no existe otros países cuyas condiciones políticas se asemejan a las de Brasil?
JMK: Sin dudas. La idea de "restauración conservadora” de la que hablan tanto Rafael Correa como Álvaro García Linera es interesante para analizar un fenómeno de disputa que atraviesan buena parte de las experiencias de cambio que el continente se supo dar en estos últimos quince años.
Por ello es que, tanto Aécio Neves como Lacalle Pou – candidato del Partido Nacional en Uruguay –, por ejemplo, plantean en sus programas cierta "flexibilización” del Mercosur, y tener mejores vinculaciones con el bloque de países que componen la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile). Brasil, Uruguay, y el año próximo Argentina, serán los "tubos de ensayo” de los sectores conservadores para intentar un realineamiento hacia el Pacífico, que le d é la espalda a otras experiencias de cambio como las que se dan en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela – experiências que, por otra parte, han tenido procesos constituyentes en beneficio de sectores sociales antes postergados.
Adital: A quí en Brasil se habla de asegurar la victoria de Dilma Rousseff para "evitar un retroceso en las conquistas de los últimos años". En América Latina, ¿cuáles serían las consecuencias de un retorno de las políticas neoliberales al gobierno del mayor país del continente?
JMK: Si Aécio Neves logra finalmente imponerse en la elección de este domingo, no sólo generaría una creciente preocupación por el futuro de las grandes mayorías en Brasil, sino que podría ser un certero golpe al proceso de integración autónomo que América Latina y el Caribe se dio estos años.
La "flexibilización” del Mercosur significaría que Brasil pueda plantearse concretar Tratados de Libre Comercio con Europa o Estados Unidos, en detrimento de las economías regionales. De suceder eso, significaría un cambio de época regresivo, posibilitando el retorno al poder polìtico de partidos que han gobernado en beneficios de una élite en cada uno de nuestros países.
Adital: ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentará Dilma Rousse u ff si es reelegida presidenta de Brasil para el período 2015-2018?
JMK: Creo que tanto Rousseff como Lula han planteado interesantes propuestas en ambos tramos de la campaña: hablo principalmente de una posible ley de comunicación en el país, y de una reforma política, que permita una mayor participación. Ambas medidas serían progresivas, y avanzarían en cuestiones claves.
Un ejemplo ¿cómo puede ser que sólo seis familias tengan bajo su dominio quinientos medios? Hablo de Marinho (Grupo Globo); Civita (Grupo Abril); Frias (Grupo Folha); Sirotsky(Grupo RBS); Mesquita (Grupo Estado); Bandeira de Melo (Grupo Associados), quienes controlan medios tanto nacionales como estaduales.
Otro ejemplo: ¿cómo puede ser que no esté regulado el financiamiento de las campañas? Hablo fundamentalmente del financiamiento privado, que en esta campaña se volcó principalmente a Marina Silva en la primera vuelta, y que ahora ha migrado velozmente hacia Aécio Neves. Una regulación estatal de los financiamientos de campaña es imprescindible para que aquellos que tengan más recursos no dominen `a gusto y piacere` el escenario global de la elección.
Un desafío ineludible de la próxima gestión de Rosseuff es apuntar a retirarse de Planalto como lo hizo Lula en 2010: con niveles de popularidad de entre 70% y 80%, luego de haber gobernado para las mayorías del país. Eso habilitaría la posibilidad de que el propio Lula pueda disputar las presidenciales de 2018. Pero para eso, todavía falta y mucho. Habrá que pasar la decisiva prueba de este domingo antes de pensar en ello.
Adital: Haciendo un análisis en perspectiva crítica, hoy América Latina ¿está mejor bajo administraciones llamadas genéricamente "de izquierda"? ¿Cuáles son los principales triunfos y logros de estos gobiernos, y cuáles son los desafíos a enfrentar en los próximos años?
JMK: Haciendo una comparación con los gobiernos neoliberales y sus políticas, efectivamente la política del conjunto de los gobiernos posneoliberales de la región es muy importante para amplios sectores de la población en nuestros países. ¿Quién se imagina como sería hoy Brasil sin el Programa Bolsa Familia, que llega a unos 50 millones de personas? En Argentina, por ejemplo, la clase política no cuestiona la Asignación Universal por Hijo, porque considera que es una medida progresiva, que ha favorecido a millones de personas. Y lo mismo sucede en Venezuela con las misiones y los mercados al costo, como Mercal y Pdval; en Bolivia con los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy, sumado a la Renta Dignidad. Hablamos de políticas sociales extendidas, que han transformado la vida cotidiana de las grandes mayorías.
Creo que uno de los principales desafíos de estos gobiernos será ahora avanzar en una profundización de la integración que se pudo conquistar. Que Unasur (Unión de las Naciones Sudamericanas) se termine de consolidar como herramienta de nuestros pueblos, democrática, frente a cualquier posible intento de desestabilización en la región – como ya sucedió en Bolivia en 2008, Ecuador en 2010, y Venezuela en 2014. Fortalecer la CELAC (Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños), el primer organismo verdaderamente continental sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. Darle a Mercosur un papel no sólo comercial, a partir del ingreso de Venezuela y el próximo de Bolivia. Y reimpulsar instancias que se plantean una cooperación no mercantil, como el ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas), por ejemplo.























Adital: Los medios de comunicación conservadores brasileños (acusados de actuar como un partido político) critican fuertemente a la administración progresista del Partido de los Trabajadores. ¿Cómo los medios de comunicación de América Latina han venido cubriendo estos 12 años de administración del PT en Brasil?
JMK: Creo que hubo dos momentos con esto. Un momento, durante el segundo mandato de Lula, donde cierta previsibilidad política y económica en Brasil fue celebrada por el conjunto de los actores políticos de la región. Es interesante analizar esto. Ciertas figuras conservadores de la región decían: "el camino no es Venezuela, es Brasil”. ¿Por qué decían esto? Porque el liderazgo de Lula en el país era incuestionable, y además las variables macroeconómicas de Brasil ayudaban a ese análisis, sin la radicalidad que tenía el discurso de Chávez. Algo similar, aún con las distancias que tienen ambos países, a lo que sucede en este momento en Bolivia - donde hay un claro liderazgo de Morales, y un crecimiento económico por encima del promedio de la región, ahora no cuestionado por los sectores más conservadores de América Latina.
Ahora, ante la posibilidad de que se pueda finalmente lograr un cambio en el gobierno, la prensa regional apunta a tratar de esmerilar al PT, una de las experiencias de construcción "desde las bases” más interesantes de la región, aún con todas las críticas que se le puedan hacer. Los medios conservadores de la región ven que un cambio político en Brasil sería la punta de lanza para luego poder avanzar en otros países: principalmente Argentina, el año próximo, donde buscarán impulsar un candidato con mayor afinidad con los mercados que pueda impulsar otra política exterior a la que actualmente tiene el país.


















Adital: El Congreso brasileño recientemente electo tendrá una conformación muy conservadora. Las iglesias evangélicas en Brasil, con un 'rebaño' estimado varios millones de personas, se constituyen como principales representantes de la derecha nacional. ¿Somos testigos de un retorno de la derecha conservadora al continente o se trata de situaciones aisladas? Este fenómeno [manifiesto en Brasil actualmente], ¿se viene dando también en otros países del continente?
JMK: El fenómeno de las iglesias evangélicas en política se ha dado principalmente en Brasil. Habrá que ver si ello es una marca de época en la región en los próximos años, pero por el momento pareciera ser algo peculiar, específico. En los demás países no advierto ese fenómeno, por el momento.
Respecto a una posible "vuelta” de los sectores más conservadores en la región, creo que si es un intento de tendencia regional. Intentan cerrar el ciclo inaugurado a partir de noviembre de 2005, con el famoso "No al ALCA” de Mar del Plata, donde se clausuró la posibilidad de una Alianza de Libre Comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Ese ciclo tuvo su punto más alto allá por 2008 y 2009, con la consolidación de Unasur, y ahora diversos analistas dan cuenta de que probablemente estemos entrando en un período de amesetamiento.
Un reimpulso de las instancias autónomas de integración creadas en la última década – ALBA, Unasur, CELAC – puede ser importante para vincular a América Latina con un mundo crecientemente multipolar, donde los BRICS van a tener en los próximos años un papel muy importante. Ese será el desafío para la región: crecer económicamente, seguir redistribuyendo – y ampliar esa redistribución-, y vincularse con nuevos polos de poder a nivel mundial, que no intenten dominar a la región como si sucedió en el pasado cercano con los EEUU.



















JMK: Haciendo una comparación con los gobiernos neoliberales y sus políticas, efectivamente la política del conjunto de los gobiernos posneoliberales de la región es muy importante para amplios sectores de la población en nuestros países. ¿Quién se imagina como sería hoy Brasil sin el Programa Bolsa Familia, que llega a unos 50 millones de personas? En Argentina, por ejemplo, la clase política no cuestiona la Asignación Universal por Hijo, porque considera que es una medida progresiva, que ha favorecido a millones de personas. Y lo mismo sucede en Venezuela con las misiones y los mercados al costo, como Mercal y Pdval; en Bolivia con los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy, sumado a la Renta Dignidad. Hablamos de políticas sociales extendidas, que han transformado la vida cotidiana de las grandes mayorías.

Creo que uno de los principales desafíos de estos gobiernos será ahora avanzar en una profundización de la integración que se pudo conquistar. Que Unasur se termine de consolidar como herramienta de nuestros pueblos, democrática, frente a cualquier posible intento de desestabilización en la región - como ya sucedió en Bolivia en 2008, Ecuador en 2010, y Venezuela en 2014. Fortalecer la CELAC, el primer organismo verdaderamente continental sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. Darle a Mercosur un papel no sólo comercial, a partir del ingreso de Venezuela y el próximo de Bolivia. Y reimpulsar instancias que se plantean una cooperación no mercantil, como el ALBA, por ejemplo.




Uruguay

¿Quién es Tabaré Vázquez?






















Montevideo, URUGUAY. Socialista, oncólogo y abanderado de la lucha contra el tabaco, Tabaré Vázquez, que en 2005 fuera el primer presidente de izquierda de Uruguay se ceñirá por segunda vez la banda presidencial y darle un tercer gobierno al oficialista Frente Amplio.
El carismático y veterano líder gana así un nuevo mandato, 25 años después de llevar al Frente Amplio (izquierda) a ganar por primera vez la intendencia (alcaldía) de Montevideo, donde reside casi el 50% de la población del país.
Fue la primera vez que un dirigente de izquierda ganaba una elección municipal y le abrió las puertas a Vázquez y al Frente Amplio para ocupar un lugar de privilegio en la lucha por el poder, en competencia con los tradicionales partidos Colorado y Nacional. Luego de dos frustrados intentos (1994 y 1999), Vázquez se convirtió en 2005 en el primer presidente de izquierda del país.
Durante su mandato se aprobaron reformas tributarias y de la salud, se creó un plan de emergencia social, se implementó el Plan Ceibal, que dota a todos los escolares con una computadora, y se aprobaron duras normas antitabaco, que enfrentaron al país con la tabacalera Philip Morris. Además, se reactivaron las investigaciones contra represores de la dictadura (1973-1985).
A nivel social, este referente de la izquierda generó polémica dentro de su fuerza al vetar una ley que legalizaba el aborto, algo luego aprobado durante el gobierno de Mujica.
“Hoy los desafíos son mayores”, dijo Vázquez en su último acto de campaña en la noche del pasado jueves. “Hay que mejorar, avanzar, profundizar el programa y el proyecto político de la izquierda”, señaló.
Una carrera meteórica
Hijo de una familia obrera, este médico socialista y masón es ejemplo del ascenso social en el Uruguay: en su juventud repartió diarios, fue mozo de bar y trabajó en una carpintería antes de emplearse como administrativo mientras estudiaba medicina.
“Yo provengo de un hogar muy humilde y pude estudiar, en la escuela pública, el liceo público (...) soy producto de todo eso y me siento profundamente agradecido y comprometido con la sociedad uruguaya”, aseguró Vázquez en octubre en una entrevista con el canal VTV.
Curiosamente, uno de los máximos dirigentes de la izquierda uruguaya hizo su carrera universitaria alejado de la militancia estudiantil en la turbulenta década de los 1960 –en la que el actual presidente José Mujica tomó las armas en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros–, algo que ha atribuido a sus obligaciones laborales y familiares, ya casado y con hijos pequeños.
Graduado en 1969, decidió hacer la especialidad de oncología luego de que entre 1962 a 1968 su hermana, su madre y luego su padre fallecieron de cáncer.
Mientras el país ingresaba en la última dictadura (1973-1985), Vázquez se perfeccionó en Francia para iniciar luego una larga carrera docente, médica y empresaria. El dirigente nunca dejó de ejercer su profesión ni siquiera cuando fue presidente.
Vázquez llegó a la política tras más de una década como exitoso dirigente del modesto club de fútbol Progreso. En 1983, hacia el final de la dictadura, Vázquez se unió en forma clandestina al Partido Socialista, iniciando una carrera política meteórica que lo convirtió en uno de los máximos referentes de la izquierda uruguaya.



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