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AGENDA #27
LLAMAMIENTO
(A veces se le llama: "Grito")
10 de marzo de 1952: golpe de estado. 13 de marzo 1957: muerte de José
A. Echeverría.
A todos los cubanos: dondequiera que se encuentren, en cualquier lugar
del mundo, en Cuba o fuera de la Isla; cualquiera que sea su ubicación
social o el compromiso legal en que se hallen; cualquiera que sea su
posición ideológica por razón política, religiosa o de otra índole;
cualquiera que sea el sitio que ocupen en la jerarquía temporal donde se
incluyan.
No tenemos, verdaderamente, más timbre de identidad que nuestra
condición de hombres y la herencia que por pueblo hemos recibido de los
que nos precedieron: memorias, sentimientos, ideas; paisajes de la tierra
material y espiritual de donde procedemos. Aunque se haya alcanzado el
más alto nivel de poder o reconocimiento, en lo político, en lo
económico o en lo intelectual, o se sobreviva en el más bajo. Séase ya
gobernante omnímodo, magnate global, intelectual laureado, ya simple
mendigo sobreviviente en cualquier páramo, aguardante de la muerte
--delincuente o inocente-- en algún presidio del mundo, soldadito en su
posta o viejo en un asilo, lo único que tenemos, y de lo que no nos
podemos desprender, es de nuestro ser cubano. Podemos haber firmado
cualquier documento, pretendido representar cualquier papel con maestría
histriónica o adherido a nuestro nombre el adjetivo que más nos plazca,
hasta podemos habernos tratado de convencer a nosotros mismos de que
somos...!cualquier cosa! Pero para nadie somos, ni vamos a ser otra, que
cubanos. Trataremos de consolarnos repitiéndonos que particularmente
somos mejores que otros cubanos o que otras gentes (por pellejos, dineros,
pistolas en el cinto o uniformes), pero, realmente, ni somos, ni podemos
ser, sino simples seres humanos, "cubanos" inevitablemente.
Porque cada quien viene de un lugar y de unas gentes, y sólo por eso se
les reconoce tanto en lo que han sido como en lo que deben ser.
Por graves que sean las disputas entre nosotros y el esfuerzo que
hagamos por justificarnos individualmente, somos el extraño en la casa
ajena y el disfrazado en cualquier fiesta que no sea la nuestra.
Inexorablemente somos un país y un pueblo, y esto quiere decir: una gente
que tiene que colaborar orgánicamente en un esfuerzo común, que tiene un
deber que cumplir en el destino humano, y que por cómo lo cumpla va a ser
juzgado, quiera que no. La patria, como decía Martí, que bien lo había
descubierto, "es agonía y deber", a los que todo hombre, a
pesar suyo, está ligado indefectiblemente durante el tiempo de su
estancia en este plano. Cuba no es una "creación" de los
cubanos, Es nuestra realidad intrínseca. No es una cosa que poseemos.
Nosotros somos de ella. Y en eso nos va nuestra salvación o nuestra
condenación.
Cada tanto tiempo el hombre es llamado a responder a un deber de
estirpe, de progenie, de allí y de aquéllos de donde procede y con los
que tendrá que arar y ser juzgado. Así podrán entenderme todos el
porqué de este llamado.
Sucediere o que sucediere, cualesquiera que fueren los trastornos que
sufriere este mundo de estabilidad totalmente inconfiable en que estamos
viviendo en este momento, es obligación de todos los cubanos --¡de todos
los cubanos sin distinción!- afirmar y defender el estado libre,
independiente y soberano de la República de Cuba. Que no es el gobierno
de Batista, ni el de Fidel ni el de ninguno, sino la consumación
histórica, temporal, del esfuerzo y proyecto de la nación cubana, de
todos los cubanos a través de todas las generaciones que nos han
vinculado a una tierra y a unas gentes. Lo que pudimos ser se fue
corporizando material y espiritualmente en eso que llamamos "la
República de Cuba". Esto recoge nuestras grandezas y nuestras
miserias; y así, como un todo indiferenciado, es lo que legamos a los que
nos sucederán. Por eso, nadie, entre nosotros los cubanos, tiene derecho
ni a ponerlo en duda ni a enajenarlo.
No se trata de un régimen político; eso cambia al través de la
historia. Ni de un sistema económico; eso se levanta y se derrumba en el
pugilato de los intereses. Ni de una "cultura" -en sentido
material, de hábitos e instrumentos--; eso varía según vengan a sumarse
las gentes. Se trata de la propia existencia. Lo que nos da el cuerpo
donde puede encarnarse un alma. Ese es el cuerpo de nuestra colectividad
espiritual, la persona con la cual nos tenemos que mover en el destino
humano.
Hay veces en que la noche es tan negra, y es tanta la borrasca, que
dudamos que existan suelo bajo nuestras plantas y estrellas en el
firmamento. Pero nunca se ha estado más cerca del amanecer.
Jorge Valls. Miami, 13 de marzo del 2002
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De nuestro documento Agonía y Deber.
(28 de enero 1998)
La patria no es de nadie, y si es de alguien, Será, y esto sólo en
espíritu, de quien la sirva Con mayor desprendimiento e inteligencia.
(José Martí. Carta a M. Gómez, N. York. 20 de Octubre de 1984).
La situación está dada. No es importante, en el presente, determinar si
fueron nuestras impaciencias, errores u ofuscaciones, o la injerencia
extranjera, la causa de nuestra realidad actual. Lo importante es
modificarla. Hay que superar la presente confrontación y la decisión para
una acción común.
Cada uno de nosotros ha de reconocer si cree o no el destino nacional, y
si esta dispuesto a laborar por su realización. Quien sienta que, por sus
heridas sangrantes o resentimientos, esta impedido para la acción en
común, debe apartarse e integrarse a otra sociedad. Esto es respetable. No
así, por ser servir intereses materiales o satisfacer un afán vindicativo,
por justo que éstos fueren, poner en riesgo nuestra nacionalidad.
Los que nos sintamos comprometidos con la formación del destino nacional
comprendemos que nuestros proyectos carecen de legitimidad si se pretende
imponerlos por la fuerza. Por consiguiente: nadie puede quedar excluido del
proceso, como no sean los que se excluyan a sí mismos.
Necesitamos construir la paz. Esto no es posible sin reafirmar los
valores esenciales de la Revolución Cubana, desde los albores
independentistas hasta nuestros días. Pero éstos no pueden realizarse sino
en un "estado social de derecho. Por eso insistimos en esta labor de
persuasión para con los que sientan la patria como agonía y deber.
La verdad última sobre cómo debe conformarse el destino nacional no la
tienen ni el gobierno. Es, necesariamente, la responsabilidad de todos los
que queremos patria para el bien de todos. Llamamos a la creación de una
sociedad donde nuestros hijos y nietos tendrán orgullo de sus padres y
abuelos porque éstos supieron poner el bien de todos, que es la nación,
por encima de las motivaciones particulares.
Nosotros, los social-revolucionarios, brindamos nuestro proyecto a la
consideración de todos los cubanos. Nos disponemos al dialogo fecundo y
creador. Exponemos nuestras razones, y tomaremos en cuenta cuántas se
expongan, tanto desde el gobierno como desde el no-gobierno. Cuando se nos
rechaza -por ofuscación o temor-, insistimos, y reflexionamos, para avanzar
en nuestra capacidad de convicción.
Consideramos más importante el aporte del capital trabajo en la
producción que el capital financiero, ya que aquel es el único confiable
para el crecimiento económico que no responde a los intereses extranjeros.
Además, es el disponible por cada quien para dar su aporte a un programa
nacional. Por consiguiente, en nuestro proyecto se plantean tanto la
política del pleno empleo como la de incentivar la propiedad familiar, las
cooperativas y las empresas de autogestión.....
Las diferencias y confrontaciones del pasado han de subordinarse ante la
responsabilidad de ofrecer hogar a nuestros hijos y nietos. "La patria
no es de nadie; y si es de alguien, será, y sólo en espíritu, de quien le
sirva con mayor desprendimiento e inteligencia." La acción común es
responsabilidad ineludible para los que sientan la patria como "agonía
y deber".
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PUNTOS QUE TOMAR
EN CUENTA
Los dos temas específicamente conflictivos son::
I- LAS LIBERTADES PUBLICAS
II- LA PROPIEDAD
Nos interesan fundamentalmente las primeras, si la segunda, sólo en
cuanto a esta puede servir de base material al desarrollo de la persona
humana. Tenemos en cuanta que la mayor parte de la población cubana ni era
propietaria antes del 1959 ni tiene la más remota posibilidad de
convertirse en propietaria en el futuro. Así pues, lo que constituye la
masa de la población hay que verla como inerme y desposeída apta sólo
para el trabajo y la vida en paz dentro de un orden civil. En función de
ese hombre, el más frecuente y el más débil, que tiene que trazarse
primordialmente el proyecto social.
Pasemos, sin consideración de principios doctrinales ni éticos ni
ontológicos, a apuntar meros elementos prácticos que de alguna manera
pueden servir para un encuentro pacífico entre gentes que buscan un idioma
común mínimo.
1- Reconocer a todos los cubanos la condición de tales, darles
documentación acreditada y protección consular dondequiera que se
encuentren.
2- Amnistía política total, para los de adentro y los de afuera, que
ningún cubano por causa política sea impedido de vivir libremente en su
país, Esto significa, de parte y parte, dar por terminada la guerra.
3- El ejercicio real de una tabla de garantías: civiles (expresión,
reunión, asociación y locomoción), penales (probación objetiva del
delito, independencia del la judicatura, legitimidad de la defensa y
garantías del procedimiento) y sociales (reconocimiento del sindicato como
representante de la comunidad de trabajo -de derecho público, único,
autónomo, democrático y apartidista-y de los derechos especiales al
contrato colectivo y a la huelga). Esto puede comprender la modificación de
la actual legislación penal en cuanto a ciertas conductas consideradas
delictivas.
Posibilidades consecuentes:
4- Convocatoria a elecciones municipales libres.
5- Convocatoria a elecciones sindicales libres y a congreso nacional de
la CTC.
La toma del poder total por parte de una facción armada tras la victoria
en un conflicto civil trae por consecuencia generalmente el cambio total del
orden de la propiedad. (Los vencedores se apropian de vida y hacienda de
toda la población, en un territorio, y ponen los recursos así adquiridos
en manos de aquellos a quienes reconocen como "los suyos". Esto
significa que la clase propietaria anterior a la victoria armada pasa a ser
simplemente población sin propiedad alguna a merced de la disposición de
los vencedores. El nuevo poder establecido estructura su nuevo orden de
propiedad. Si se organizare de nuevo la propiedad particular el gobierno
constituirá en propietario de los recursos, dando los recursos a quienes
estimare conveniente, probablemente a sus mejores servidores ya en el campo
armado ya en otro. Estos serán los nuevos barones empresariales. Las
negociaciones sobre la propiedad dependerán del poder económico de los
negociantes y de las conveniencias de cada cual. Es útil pensar, si
interesa el asunto, en formas de gestión económica que ni impugnen el
hecho de los conquistadores ni puedan ser consideradas riesgosas para el
poder real de los dominadores. Las formas de gestión económica que menos
afecten ese poder han de ser consideradas en su limitabilidad en cuanto a la
cantidad concreta puesta a disposición y el tiempo de esa disponibilidad.
6- Proponer el establecimiento de negocios de inversión limitada para el
rendimiento de dividendos durante un tiempo limitado. Tanto tiempo después
el estado puede recuperar la propiedad y revisar el orden de la misma, es
decir: volver a concederla o no, a ese usufructuario o a otro.
Acaso el campo donde mejor se puede coincidir entre partes anteriormente
antagónicas y elaborar un medio común de entendimiento sea en el llamado
"de la cultura", esto es; la concurrencia de gentes de distintas
posiciones en labores referentes a las artes, las ciencias y, en general, el
desarrollo del pensamiento sobre temática prefijada o libre con exclusión
particular previamente acordada. Se puede sugerir;
7- Es establecimiento de un cenáculo nacional o local, en Cuba, de artes
y letras donde puedan exponer sus trabajos cubanos de dentro y de fuera y
comentarlos en común con el público.
El otro campo que afectaría menos al poder dominante podría ser el de
le los deportes, siempre que la condición competitiva de éstos no fuera
demasiado acentuada. Facilitaría la relación entre jóvenes y el ir
dejando atrás los elementos emocionales conflictivos del pasado.
Podría sugerirse;
8- La realización de eventos deportivos a los que concurrieran atletas y
equipos juveniles de dentro y de fuera.
Otras sugerencias:
9- Becas de estudio o de viaje para cubanos jóvenes a la isla.
10- Facilidades a los cubanos mayores para ir a vivir los últimos anos
en Cuba
11- Facilidades para enterramientos y traslado de los restos de los
cubanos muertos en el exterior a la Isla.
Por supuesto, todo esto concurre en la petición más importante:
12- Reconocimiento oficial de grupos de pensamiento político distinto
del oficial y autorización legal para su participación siquiera
deliberativa en la vida nacional.
Todo puede conducir no a un estado de legitimidad y derecho (que no se
está planteando aquí) ni a una democracia (se mantiene el gobierno de un
grupo constituido en poder como el presente) ni a un cambio en la
sistemática económica (se conserva el poder del estado en cuanto a la
propiedad y la gestión), sino a la simple posibilidad de dar por terminada
una situación de conflicto y comenzar algunos pasos de vida en común entre
los de adentro y los de afuera.
Jorge Valls. Miami, 12 de marzo del 2002.
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