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AGENDA #29
En Cuba.
Socialismo y Democracia
Roberto Simeón
Se ha pretendido que democracia y socialismo son nociones opuestas,
antagónicas y, por supuesto, mutuamente excluyentes, cuando el más
somero análisis nos lleva a que ni uno y otro, como proyectos sociales
que son, son realizables si se pretende institucionalizarlos separadamente
en la realidad social. La plena libertad del hombre sólo es realizable en
la democracia, y esta únicamente puede asentarse institucionalmente en
una comunidad socialista, es decir, donde la autoridad constituida tenga
por responsabilidad inalienable la dirección de la economía en función
de la justicia social.
Si se pretende la construcción del socialismo partiendo de una
sociedad sin libertades formales, se cae, inevitablemente, en un
totalitarismo sin socialismo. Ejemplo dramático de esto es el régimen
faraónico de Cuba, el cual por su estructura integral es incompatible con
el mismo marxismo.
El totalitarismo, ya por consentimiento ya por coacción, es
conceptualmente opuesto al socialismo. Las preconizadas "verdades
oficiales", la "filosofía de estado", y por supuesto el
régimen de partido único crean una suma autoridad cuyo oficio es
determinar quiénes son los "disidentes", los
"ideológicamente desviados", y perseguir así cualquier forma
de pensamiento no sólo discrepante sino simplemente distinto. Esto
resulta una modalidad más alienante que la peor noche de la inquisición.
Nuestro trabajo es llamar a un amplio y profundo proceso de toma de
conciencia colectiva que desemboque en un consenso (conciencia de la
necesidad de llegar a un acuerdo común), un diálogo (intercambio
racional comparativo de los distintos puntos de vista y proyecciones) y
finalmente a una reconciliación (pacto común de toda la ciudadanía y
modo orgánico de renovar la autoridad). Esto, obviamente, tiene por
objeto un movimiento social interno que revierta el poder, tanto en lo
político como en lo económico, a las bases sociales, hoy absolutamente
excluidas de toda decisión considerable. Estas "bases sociales"
de las que hablamos son las comunidades del trabajo (sindicatos,
comunidades agrícolas u otras que han de formarse, como de artesanos y de
pequeños comerciantes), las comunidades locales (municipios), las
comunidades intelectuales (universidades), y las comunidades especiales
(las de ciudadanos y grupos sociales con intereses especiales comunes).
Este llamamiento conlleva el respeto a una pluralidad ideológica, que no
cuestiona la soberanía ni la integridad de nuestra nación, y fundamenta
la creación institucional.
Por múltiples razones se comprende la actitud apática o decepcionada
ante la situación de muchos después de cuatro décadas del actual
gobierno. En el no-gobierno -ora en Cuba ora en el exterior--, el
personalismo lideral infecundo, y una corriente de inmadurez ciudadana
empecinadamente antirrevolucionaria (no contra el actual gobierno de Cuba
sino contra todo lo que ha significado el esfuerzo revolucionario de
afirmación nacional a través ya de muchas generaciones) y siempre
voluntariamente dependiente de los dictados de Washington, material o
sicológicamente, han estorbado y hasta impedido la vertebración una
alternativa deseable y posible de la actual situación. Por otra parte, en
el gobierno, entre el oportunismo particular de algunos y la vocación
totalitaria se ha querido asfixiar el destino nacional como si el actual
momento fuera el último, definitivo y final de nuestra existencia como
nación.
Si nos hemos preocupado por la irresponsabilidad en cuanto a la
formulación de una dirección administrativa y por los consecuentes los
fracasos económicos, políticos y sociales del actual gobierno, no menos
preocupante nos ha sido la indiferencia o la confusión de las fuerzas
democráticas tanto nacionales como foráneas. Esto creaba las condiciones
para que el proceso revolucionario cubano, interpretado coherentemente en
un mismo sentido trascendental ya por varias generaciones de activistas,
pudiera ser aplastado por obscuras corrientes neo-nazis, por la injerencia
colonialista de un poder foráneo o de sus más próximos aliados.
Este temor parece que ya no tiene fundamento. En Cuba la vieja sociedad
ha caducado, los sectores antirrevolucionarios se han ido disolviendo
irremisiblemente, y los grupos aberrantes han probado su incapacidad para
influir en los acontecimientos.
Las condiciones están dadas para que los que mantienen la inercia, la
no creatividad, la política económica irresponsable, la ineficiencia
administrativa y el empecinamiento en el error, dentro del actual
gobierno, sean desplazados por los que nos proponemos, mediante el
consenso y la reconciliación, retomar las raíces originales --e
históricas-- del proceso revolucionario para en su consecuencia programar
el futuro. El mal del caudillismo --del que tanto se ha hablado-tiene que
superarse creativamente incorporando la participación de las bases
sociales en la dirección económica y política del país. El socialismo
por imposición o por sumisión, deviene siempre en totalitarismo sin
socialismo
Las medidas de aplicación inmediata para iniciar el proceso del
reencauzamiento revolucionario no pueden ser ni la ocurrencia caprichosa
de un líder atrayente ni la formula preconcebida de un grupo fanático,
sino el producto de la actividad discursiva y creadora en las bases
sociales. Se ha de comprender que los problemas que actualmente enfrenta
nuestra sociedad cubana, en el presente, son sustancialmente diferentes a
los que hay que abordar en aquellas otras sociedades donde se produjo un
desarrollo capitalista a partir de un colonialismo económico y político,
o en las sometidas a regímenes oligárquicos, semi-feudales y
subordinados a los planes e intereses de las empresas y organismos
financieros foráneos o transnacionales.
El problema actual del pueblo cubano ha sido el creado por el actual
gobierno, el cual ha desviado la corriente revolucionaria original y
establecido un orden burocrático de muy ineficiente capitalismo de
estado. Por eso insistimos en que ya están dadas las condiciones para su
transformación. Durante este período de ya cuarenta y tres años se han
producido experiencias que servirán a nuestro pueblo para establecer lo
que llamamos un "estado social de derecho", que ha de superar el
presente unipartidismo y su hipertrofiado aparato estatal
burocrático-policíaco.
Ha de reconocerse que los derechos políticos y sociales son
inalienables, y que toda la estructura económica, así como toda la
institucionalidad legal, han de estar dirigidas a garantizar aquéllos. La
política económica así como el ordenamiento jurídico en que ésta se
enmarque han de tener por objetivo prioritario la satisfacción de las
necesidades de cada ciudadano, que incluyen desde su mantenimiento hasta
la posible recuperación de su salud y el posible acceso a cualesquiera
niveles académicos sin impedimentos de carácter político o económico..
Pretendemos el reencauzamiento de la revolución cubana, y a ese efecto
trabajamos por lograr un consenso, lo más amplio posible, que nos permita
la reconciliación nacional. Hemos de ser consecuentes con nuestra
historia y obrar en consideración de las condiciones geopolíticas en que
está enclavado nuestro país.
No podemos crear estructuras jurídicas que copien una situación que
no responde a nuestra realidad en el espacio-tiempo histórico que nos ha
tocado vivir. Es hora ya de que Nuestra América cree su propia
institucionalidad. No como ha ocurrido hasta hoy, pues se han
transplantando instituciones y estructuras originadas en otras realidades,
tradiciones y culturas, sin que jamás se haya logrado una asimilación
suficiente de las mismas, ni que por ellas se hayan alcanzado los
rendimientos deseables.
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Los
social-revolucionarios cubanos somos ...
Los social revolucionarios cubanos somos aquellos que al asumir el
impulso de afirmación nacional, expresada en los distintos partos
generacionales que han marcado el acceso de nuestra voluntad histórica;.
desde la perspectiva de los estratos más maltratado de nuestra
población, que sólo a través de los grandes esfuerzos colectivos
alcanzan sus reivindicaciones y ascienden a la vida del derecho; esto es:
la liberación del trabajador, desde la esclavitud hasta la dignificación
del trabajo del hombre libre sobre la tierra..
Activistas sociales de tres generaciones, -sindicalistas, intelectuales
y artistas- nos hemos constituido en "Partido", porque somos una
parte de la población que aspira a compartir sus proposiciones con los
demás, a conversar y colaborar, encauzar nuestra sociedad, de la que
todos, sin excepción, somos responsables. Consideramos que Cuba es, y ha
de ser, de hecho y de derecho, políticamente autónoma, militarmente
fuerte, económicamente suficiente y socialmente justa.
Somos un grupo político que se propone obrar en el orden político
--como se organiza un país, como se ejerce el gobierno, a dónde se va,
cuáles son los problemas y cómo resolverlos--; por lo tanto, razonamos
las proposiciones dentro del orden político y sus categorías
consecuente.
NOS PROPONEMOS: El reencauzamiento de la Revolución
Cubana por medio del consenso, el dialogo y la reconciliación. La
corriente de pensamiento social revolucionaria en Cuba y fuera de Cuba se
ha identificado como socialista, revolucionaria, democrática, no violenta
e iberoamericanista.
Donde están los social revolucionarios cubanos nos preguntan.
Permítame explicarle, la corriente de pensamiento social revolucionaria
nace, crece y se desarrolla a la par de la conformación de la sociedad
cubana, y su militancia a trazado pautas en los momentos mas dramáticos
de la historia nacional, por ello es que podemos afirmar que están en
todos los sectores de la sociedad cubana. Hay social-revolucionarios en:
las fuerzas armadas y en las organizaciones de masa, y en los
intelectuales, artistas y sindicalistas residentes en Cuba y en el
exterior.
Por último quiere conocer sobre que pensamos de Cuba, temo que nuestra
respuesta puede parecerle de un fuerte chauvinismo.`Creemos en la
necesidad histórica de la realización del proyecto iberoamericano, solo
mediante él, podrán crearse las condiciones necesarias para sociedades
estables en crecimiento económico, creatividad cultural y política. Pero
hoy mas que ayer, la presencia de Cuba -constituida en estado social de
derecho enmarcando una economía social de mercado-, es imprescindible
para lograr ese objetivo. Cuba sigue siendo la llave del golfo y el
antemural de las Indias.
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About the
party's political identification
We try to be loyal to a political current that started in Cuba in the
XIX century that proclaimed that no political revolution could be valid
unless it were also a social one. At that time, politically, it meant the
independence of the sovereign state of the Republic of Cuba, the
abolishment of slavery and the developement of an autonomous production
and investment center. After 1902, the dependency on Spain was ended but a
new one, attached to the United States, appeared, and the problem became
more complicate; socially, there was no slavery but the class conflict
affecting the salaried workers and the peasants became dominant; the
colonial type economy, together with the population increase, demanded a
whole reorganization of economy in its objectives as well as in the
consideration of basic factors. In 1933 there was a revolutionary outburst
and the revolutionary government of Ramon Grau San Martin and Antonio
Guiteras had to face the coincident opposition of the United States'
political and economical interests and that of the Communist Party at the
time when one of Stalin's frequent flirts with capitalistic Occident. In
1952 a coup by Batista moved the young generation into a new revolutionary
effort where the categories of political liberty (democracy), economical
independence (nationalism) and social justice (socialism) were defined and
asumed for the new period by the University of Havana (Directorio
Revolucionario). We represent a continuation of the thought trend defined
in the 1933 and 1955 processes, actually including the generational
horizon that has opposed Castro's government from the same ideological
principles. We have members in Cuba and abroad. Actually the directing
board of the party resides in Miami, but there are social-revolutionary
groups in many cities.
Tha party's first president was Manuel Fernandez and our second one was
Jose Casas. Both were together with A. Guiteras during the revolutionary
period of 1933. Actually the President is Jorge Valls, student of
Philosophy at the University of Havana, founder of the Directorio
Revolucionario. Against Castro from the beginning, he spent 20 years in
prison, actrually living in Miami. Roberto Simeon, present secretary of
the Party has several University degrees (Lawyer, Social Science, Social
Psychology). He was union leader of the oil industry workers, activist in
the Directorio Revolucionario, a whole life dedicated to social and
political affairs. Rolando Caraballo, of peasant origin, fought against
Batista and against Fidel. Spent many years in prison. Dolores Casais
since very young an activist of revolutionary affairs and directly linked
with the unions in Cuba. Alejandro Lorenzo, writer and painter, belongs to
the new generation represents young intellectuals against the oppressive
dictatorship and in search of a more just world.
We may synthetize that our basic principle is the defense of the human
person first and above all other considerations and the responsible
organization of society for the correct fulfillment of integral human
developement. We can be classified, according to modern international
parameters, as a socialist and democratic movement, asuming the principles
of Christian morality and the background of universal humanism.
We most cordially invite us to visit our Web Page:
http://www.psrdc@psrdc.org
Brotherly,
Roberto Simeón
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