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AGENDA
#40
Propuesta
de una agenda para lograr un consenso que nos permita la reconciliación
del pueblo cubano
En Caracas, Venezuela 5 de agosto de 1995,
el Partido Social-Revolucionario Democrático de Cuba propuso un proyecto
de agenda para el transito constitucional que hoy aún esta vigente.
Nuevamente invitamos a proponer, discutir, persuadir y lograr la agenda en
busca del consenso y la reconciliación nacional.
Síntesis de la propuesta
1.
- El gobierno proclamará su condición de transitoridad que concluirá
con la constitución de una Asamblea Nacional Constituyente.
2.
- Se dictará una amnistía política general; y designará una comisión
de juristas, con la mayor representación posible, al efecto de
identificar las causas de carácter político y las correspondientes a la
delincuencia común.
3.
- Se abolirá la pena de muerte.
4.
- Se declarará nulas todas las regulaciones legales o administrativas que
permitan funciones o actividades partidistas en las fuerzas militares y
policíacas.
5.
- Decretar la autonomía de la judicatura y el ministerio fiscal.
6.
- Garantizar el ejercicio de los derechos individuales y sociales, siempre
y cuando éstos no sean utilizados al objeto de impedir o alterar el
proceso de transito constitucional, o para la incitación o la apología
del delito.
7.
- Suspender toda las actividades partidistas y de los organismos de masa
hasta que la Asamblea Constituyente o la comisión por la misma asignada,
establezcan las normas que regulen las actividades de dichas
instituciones.
8.-
El gobierno de transito designará las comisiones más representativas que
las circunstancias permitan al objeto de elaborar y proponer los
decretos-leyes que establezcan y regulen la autonomía y condición
no-partidistas de las universidades, sindicatos, asociaciones campesinas y
otras organizaciones adecuadamente representativas en la base social y
establecerá su participación en el proceso de tránsito constitucional.
9.
- Declarar nulas todas las normas legales o administrativas que exijan
autorización o los ciudadanos cubanos no sujetos a proceso o sentencia
judicial a salir o entrar en el país a través de los puertos marítimos
o aéreos habilitados al efecto para viajes internacionales.
10.
- Designar una Comisión de Juristas al efecto de redactar proyectos de
Código de Defensa Social, normas de procedimiento y enjuiciamiento
judiciales y las regulaciones orgánicas de la judicatura.
11.
- Convocatoria a elecciones no partidistas a las organizaciones en la base
social: municipios, sindicatos, organizaciones campesinas, universidades y
otras organizaciones no partidistas.
12.
- Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, en que los delegados
a elegir sean propuesto por las bases sociales o por un grupo a determinar
de ciudadanos cubanos residente en el territorio nacional o no. La
elección de los delegados han de ser proporcionalmente al numero de
electores.
13,
- Proclamados los candidatos electos, se constituirá la Asamblea y se
proclamará su soberanía.
Por supuesto que ésta es una mera
sucesión de sugerencias que sometemos a todos los cubanos, comprendiendo
que en el momento de su aplicación práctica deberán reformularse de
acuerdo a las condiciones imperantes. No obstante es un temario sobre el
cual podemos trabajar al objeto de lograr el mayor consenso posible, y por
ello invitamos a todos los cubanos a reflexionar sobre el temario, hacer
sus recomendaciones y señalar otros aspectos de la realidad cubana que
debemos considerar.
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Socialismo
y Democracia
Roberto Simeón
Se
ha pretendido que democracia y socialismo son nociones opuestas,
antagónicas y, por supuesto, mutuamente excluyentes, cuando el más
somero análisis nos lleva a que ni uno y otro, como proyectos sociales
que son, son realizables si se pretende institucionalizarlos separadamente
en la realidad social. La plena libertad del hombre sólo es realizable en
la democracia, y esta únicamente puede asentarse institucionalmente en
una comunidad socialista, es decir, donde la autoridad constituida tenga
por responsabilidad inalienable la dirección de la economía en función
de la justicia social.
Si se pretende la construcción del
socialismo partiendo de una sociedad sin libertades formales, se cae,
inevitablemente, en un totalitarismo sin socialismo. Ejemplo dramático de
esto es el régimen faraónico de Cuba, el cual por su estructura integral
es incompatible con el mismo marxismo.
El totalitarismo, ya por consentimiento ya
por coacción, es conceptualmente opuesto al socialismo. Las preconizadas
"verdades oficiales", la "filosofía de estado", y por
supuesto el régimen de partido único crean una suma autoridad cuyo
oficio es determinar quiénes son los "disidentes", los
"ideológicamente desviados", y perseguir así cualquier forma
de pensamiento no sólo discrepante sino simplemente distinto. Esto
resulta una modalidad más alienante que la peor noche de la inquisición.
Nuestro trabajo es llamar a un amplio y
profundo proceso de toma de conciencia colectiva que desemboque en un
consenso (conciencia de la necesidad de llegar a un acuerdo común), un
diálogo (intercambio racional comparativo de los distintos puntos de
vista y proyecciones) y finalmente a una reconciliación (pacto común de
toda la ciudadanía y modo orgánico de renovar la autoridad). Esto,
obviamente, tiene por objeto un movimiento social interno que revierta el
poder, tanto en lo político como en lo económico, a las bases sociales,
hoy absolutamente excluidas de toda decisión considerable. Estas
"bases sociales" de las que hablamos son las comunidades del
trabajo (sindicatos, comunidades agrícolas u otras que han de formarse,
como de artesanos y de pequeños comerciantes), las comunidades locales
(municipios), las comunidades intelectuales (universidades), y las
comunidades especiales (las de ciudadanos y grupos sociales con intereses
especiales comunes). Este llamamiento conlleva el respeto a una pluralidad
ideológica, que no cuestiona la soberanía ni la integridad de nuestra
nación, y fundamenta la creación institucional.
Por múltiples razones se comprende la
actitud apática o decepcionada ante la situación de muchos después de
cuatro décadas del actual gobierno. En el no-gobierno -ora en Cuba ora en
el exterior--, el personalismo lideral infecundo, y una corriente de
inmadurez ciudadana empecinadamente antirrevolucionaria (no contra el
actual gobierno de Cuba sino contra todo lo que ha significado el esfuerzo
revolucionario de afirmación nacional a través ya de muchas
generaciones) y siempre voluntariamente dependiente de los dictados de
Washington, material o sicológicamente, han estorbado y hasta impedido la
vertebración una alternativa deseable y posible de la actual situación.
Por otra parte, en el gobierno, entre el oportunismo particular de algunos
y la vocación totalitaria se ha querido asfixiar el destino nacional como
si el actual momento fuera el último, definitivo y final de nuestra
existencia como nación.
Si nos hemos preocupado por la
irresponsabilidad en cuanto a la formulación de una dirección
administrativa y por los consecuentes los fracasos económicos, políticos
y sociales del actual gobierno, no menos preocupante nos ha sido la
indiferencia o la confusión de las fuerzas democráticas tanto nacionales
como foráneas. Esto creaba las condiciones para que el proceso
revolucionario cubano, interpretado coherentemente en un mismo sentido
trascendental ya por varias generaciones de activistas, pudiera ser
aplastado por obscuras corrientes neo-nazis, por la injerencia
colonialista de un poder foráneo o de sus más próximos aliados.
Este temor parece que ya no tiene
fundamento. En Cuba la vieja sociedad ha caducado, los sectores
antirrevolucionarios se han ido disolviendo irremisiblemente, y los grupos
aberrantes han probado su incapacidad para influir en los acontecimientos.
Las condiciones están dadas para que los
que mantienen la inercia, la no creatividad, la política económica
irresponsable, la ineficiencia administrativa y el empecinamiento en el
error, dentro del actual gobierno, sean desplazados por los que nos
proponemos, mediante el consenso y la reconciliación, retomar las raíces
originales --e históricas-- del proceso revolucionario para en su
consecuencia programar el futuro. El mal del caudillismo --del que tanto
se ha hablado-tiene que superarse creativamente incorporando la
participación de las bases sociales en la dirección económica y
política del país. El socialismo por imposición o por sumisión,
deviene siempre en totalitarismo sin socialismo
Las medidas de aplicación inmediata para
iniciar el proceso del reencauzamiento revolucionario no pueden ser ni la
ocurrencia caprichosa de un líder atrayente ni la formula preconcebida de
un grupo fanático, sino el producto de la actividad discursiva y creadora
en las bases sociales. Se ha de comprender que los problemas que
actualmente enfrenta nuestra sociedad cubana, en el presente, son
sustancialmente diferentes a los que hay que abordar en aquellas otras
sociedades donde se produjo un desarrollo capitalista a partir de un
colonialismo económico y político, o en las sometidas a regímenes
oligárquicos, semi-feudales y subordinados a los planes e intereses de
las empresas y organismos financieros foráneos o transnacionales.
El problema actual del pueblo cubano ha
sido el creado por el actual gobierno, el cual ha desviado la corriente
revolucionaria original y establecido un orden burocrático de muy
ineficiente capitalismo de estado. Por eso insistimos en que ya están
dadas las condiciones para su transformación. Durante este período de ya
cuarenta y tres años se han producido experiencias que servirán a
nuestro pueblo para establecer lo que llamamos un "estado social de
derecho", que ha de superar el presente unipartidismo y su
hipertrofiado aparato estatal burocrático-policíaco.
Ha de reconocerse que los derechos
políticos y sociales son inalienables, y que toda la estructura
económica, así como toda la institucionalidad legal, han de estar
dirigidas a garantizar aquéllos. La política económica así como el
ordenamiento jurídico en que ésta se enmarque han de tener por objetivo
prioritario la satisfacción de las necesidades de cada ciudadano, que
incluyen desde su mantenimiento hasta la posible recuperación de su salud
y el posible acceso a cualesquiera niveles académicos sin impedimentos de
carácter político o económico..
Pretendemos el reencauzamiento de la
revolución cubana, y a ese efecto trabajamos por lograr un consenso, lo
más amplio posible, que nos permita la reconciliación nacional. Hemos de
ser consecuentes con nuestra historia y obrar en consideración de las
condiciones geopolíticas en que está enclavado nuestro país.
No podemos crear estructuras jurídicas
que copien una situación que no responde a nuestra realidad en el
espacio-tiempo histórico que nos ha tocado vivir. Es hora ya de que
Nuestra América cree su propia institucionalidad. No como ha ocurrido
hasta hoy, pues se han transplantando instituciones y estructuras
originadas en otras realidades, tradiciones y culturas, sin que jamás se
haya logrado una asimilación suficiente de las mismas, ni que por ellas
se hayan alcanzado los rendimientos deseables.
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Los
social-revolucionarios cubanos somos ...
Los social revolucionarios cubanos somos
aquellos que al asumir el impulso de afirmación nacional, expresada en
los distintos partos generacionales que han marcado el acceso de nuestra
voluntad histórica;. desde la perspectiva de los estratos más maltratado
de nuestra población, que sólo a través de los grandes esfuerzos
colectivos alcanzan sus reivindicaciones y ascienden a la vida del
derecho; esto es: la liberación del trabajador, desde la esclavitud hasta
la dignificación del trabajo del hombre libre sobre la tierra..
Activistas sociales de tres generaciones,
-sindicalistas, intelectuales y artistas- en 1992 nos constituimos en
"Partido", porque somos una parte de la población que aspira a
compartir sus proposiciones con los demás, a conversar y colaborar,
encauzar nuestra sociedad, de la que todos, sin excepción, somos
responsables. Consideramos que Cuba es, y ha de ser, de hecho y de
derecho, políticamente autónoma, militarmente fuerte, económicamente
suficiente y socialmente justa.
Somos un grupo político que se propone
obrar en el orden político --como se organiza un país, como se ejerce el
gobierno, a dónde se va, cuáles son los problemas y cómo resolverlos--;
por lo tanto, razonamos las proposiciones dentro del orden político y sus
categorías consecuente.
NOS PROPONEMOS: El
reencauzamiento de la Revolución Cubana por medio del consenso, el
dialogo y la reconciliación. La corriente de pensamiento social
revolucionaria en Cuba y fuera de Cuba se ha identificado como socialista,
revolucionaria, democrática, no violenta e iberoamericanista.
Donde están los social revolucionarios
cubanos nos preguntan. Permítame explicarle, la corriente de pensamiento
social revolucionaria nace, crece y se desarrolla a la par de la
conformación de la sociedad cubana, y su militancia a trazado pautas en
los momentos más dramáticos de la historia nacional, por ello es que
podemos afirmar que están en todos los sectores de la sociedad cubana.
Hay social-revolucionarios en: las fuerzas armadas y en las organizaciones
de masa, y en los intelectuales, artistas y sindicalistas residentes en
Cuba y en el exterior.
Por último quiere conocer sobre que
pensamos de Cuba, temo que nuestra respuesta puede parecerle de un fuerte
chauvinismo.`Creemos en la necesidad histórica de la realización del
proyecto iberoamericano, solo mediante él, podrán crearse las
condiciones necesarias para sociedades estables en crecimiento económico,
creatividad cultural y política. Pero hoy mas que ayer, la presencia de
Cuba -constituida en estado social de derecho enmarcando una economía
socialmente dirigida-, es imprescindible para lograr ese objetivo. Cuba
sigue siendo la llave del golfo y el antemural de las Indias.
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