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ATENEO
#26
ECUADOR
Los
Cañaris, pueblo de labradores, guerreros y alfareros
Por Isidoro Quinde Pochisaca
Al sur del territorio
ecuatoriano encontramos la provincia de Cañar, donde ancestralmente se asienta
un pueblo de labradores y guerreros que aman su tierra y la consideran
especialmente privilegiada, se trata del pueblo Cañari.
Sus habitantes siembran y producen en los páramos y pajonales andinos, de clima
frío y húmedo, productos como papa, melloco, uca, mashua, quinua, tauri y
habas, que hasta nuestros días son la base de la alimentación de este pueblo.
Hacia la zona más baja, el ura, se cultiva fréjol, cebada, arveja y trigo,
este último conocido en el lugar desde 1557 y cuya calidad y abundante producción
convirtió a Cañar en una de las mayores zonas de producción de trigo.
Hacia la parte de Yunguilla, de clima más templado se cultiva la caña dulce de
la que se obtiene el alcohol, que más tarde reemplazaría a la chicha, bebida
tradicional indígena y expresión de la comunicación con la Pachamama. Por
ejemplo el reparto de la chicha en los descansos y en el coronamiento de una
obra es el auténtico sello de la comunión con la Pachamama.
La chicha o vino de los indios, que estará presente en todas las fiestas, se
obtiene del maíz. Entonces el maíz o mama será el símbolo de la feminidad
fertilidad y abundancia. En Cañar cuando brotan las flores de la planta del maíz
la gente camina despacio porque cree que la tierra está embarazada.
Los varones preparan la tierra abriendo los surcos con juntas pues será el
hombre el que haga fecunda la tierra y la mujer cargando la huahua (niña)
siembra, porque cargando a los hijos la semilla germina bien.
El mote y la papá hacen parte del plato típico de los cañaris, que se convida
en ciertas ceremonias rituales como matrimonios, sembríos, cosechas,
construcciones de viviendas, bautizos y funerales.
Su nombre y su leyenda
Cañar nombre proveniente de dos raíces, can = serpiente y ara = guacamaya.
De donde se dice descienden sus habitantes.
En Cañar dos fueron los centros más importantes: el atún Cañar al norte y el
Cañaribamba al sur.
El cañari como lengua hablada murió, sabemos que la lengua es el medio a través
del cual se comunica y expresa el saber, el lenguaje es un componente más de la
cultura india. El quichua era la lengua general y pudo mantenerse gracias a los
amautas (sabios), que se encargaron de transmitir el conocimiento que poseían
pese a que durante siglos el indígena fue obligado a usar el español como
legua.
Para los cañaris los animales y plantas son una cadena de divinidades, por ello
se vincula con todo lo que rodea su mundo, principalmente con la tierra, que le
asegura el sustento y a la que ama entrañablemente.
Organización social
El lugar o cusca panpacuna estaba conformado por aillucuna. El ayllu era la
célula principal de la sociedad encargada de asegurar la vida del organismo
social y su propio espacio vital interno con tal fuerza y solidez que la invasión
no pudo destruirla.
El cañari aún mantiene el espíritu comunitario, posee un sentido muy
desarrollado de pertenencia a la comunidad y lo manifiesta en las mingas (trabajos
colectivos), en las fiestas religiosas y en todas las circunstancias de su vida,
en la prosperidad y la calamidad. Compartir con el que no tiene es algo tan
natural en el indio que parece no costarle nada a pesar de su pobreza.
Artesanías y vivienda
Los cañaris eran expertos maestros alfareros, y esto lo podemos apreciar
hasta hoy pues los habitantes de estas tierras dividen su tiempo entre las
faenas agrícolas, de pastorea y de confección de olas. Las grabaciones e
impresiones en la cerámica se encuentran determinadas por las normas y
tradiciones culturales de cada grupo. Pero además los cañais conocían el oro
y la plata que sabían trabajarlos muy bien.
La música de este pueblo es monótona y triste, pero llena de sentimiento, sus
instrumentos son la bocina, la quipa, el puncullu, el rondador y la flauta.
La vivienda Cañari era rústica, las casas de barro y piedra se construían de
forma rectangular y se techaban con paja, y en su interior no podía faltar la
tullpa o fogón.
El signo y símbolo de la pluralidad enriquecedora de mi pueblo indio posee una
profunda raíz en nuestros ancestros, la que, pese a ser sometida a la
influencia occidental recupera y mantiene su valor real.
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A la vuelta del Quijote: Donde se da
cuenta de la grande obra que el extremado Cervantes a todos legó
Edgar London
Sentado detrás de su escritorio Miguel
de Cervantes creó el Quijote y a Sancho. quizás escuchara aún los
desgarradores gritos de la batalla de levanto, donde perdiera uno de sus brazos
y comprendiera entonces el horror de la guerra y la necesidad de establecer una
forma más comprensible en las relaciones entre los hombres. De alguna manera el
quijote transcendió la literatura de su nacimiento, y se convirtió en hecho
real. toda una filosofía se ha derivado de su actuar, por lo que escuchamos
frecuentemente: tuvo una actitud quijotesca, es tan digno como Don Quijote,
tendrías que leer a Cervantes para aprender a hablar. Nadie duda que existió
el quijote y ni siquiera olvidan al voluminoso escudero Sancho. para ellos la
gloria, el andar entre molinos de viento. al lector , los consejos en las
recomendaciones del escuálido caballero. ¿para Cervantes? el privilegio de
haber concebido al héroe mas representativo de la lengua española. A la vuelta
del quijote es un trabajo donde Edgar London analiza la vigencia de esta obra en
la actualidad y su influencia en la literatura contemporánea.
No creo para nada que toda la
experiencia bélica de aquel manco, sus lecturas más o menos intensas, el
azaroso riesgo de los cálculos provocado por problemas financieros, la
paciencia que se cultiva tras las rejas de una cárcel, una fantasía sólo
comparable con la de su personaje mejor o las palabras mismas del ángel que
alguna vez debió dictarle al oído, lo aproximaron con acierto, a la idea de
cuan enorme paso se disponía a practicar mientras firmaba la nota que habría
de llegar a manos del Duque de Béjar , anunciándole en fe del buen acosamiento
y honra que hace vuestra excelencia su decisión de sacar a la luz el Ingenioso
Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
No es de extrañar que sus conjeturas
acerca del posible éxito de un libro, sin lugar a dudas temerario en su
concepción, derivaran hacia cifras tan apetecidas como urgentes. Desconozco el
húmero exacto que acogió Cervantes después que la primera parte de su novela
fuese publicada, empero no habría sido desdeñoso cuando tiempo después se
defendió (con inusitada porfía para el viejo soldado) de posibles plagios y
calumnias en aras de que las ganancias que habrían de ser suyas no pasaran a
manos de otros.
Para nadie es secreto que de estas
suertes (y entre otras muchas consecuencias) el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de
la Mancha consta hoy de dos partes, y el no menos Ingenioso Hidalgo Miguel de
Cervantes Saavedra de un sinfín de admiradores, estudiosos, críticos y hasta
detractores. Aquellos que visitan España y llegan hasta La Mancha, notan al
instante que Don Quijote esta vivo en todos los lugares, porque (así me cuenta
un amigo) todo nos remite a el, los nombres de las calles, las plazas, los
colegios y hasta los estadios.
Sin embargo, ni Cervantes, ni el
mismísimo Quijote (en el mas evolucionado grado de su divina locura) hubiesen
podido imaginar sus nombres en otro lugar que el papel donde se narran las
increíbles aventuras de las cuales el primero es autor y el segundo,
protagonista. Basta hoy navegar por Internet, un mundo hecho a la medida del
propio Quijote, para hallar cientos y cientos de sitios que abordan y pretenden
dilucidar la obra de Cervantes así como su vida. Don Quijote en castellano
antiguo, Don Quijote para niños, Don Quijote en versiones populares, Don
Quijote ilustrado y en el Séptimo Arte. La suma de estos ejemplos con las
reediciones impresas que abarcan al mundo entero no puede menos que empujarnos,
a nosotros los cubanos, a la pregunta ¿por que demoramos tanto tiempo en
alzarnos con una nueva edición del Quijote? Una edición criolla que hubo de
esperar por el alzamiento de otros títulos, También importantes, no lo niego,
pero que bien podían haber cedido su turno a la obra cumbre de nuestra lengua.
Es innegable el desarrollo del lenguaje
así como la evolución de la literatura, pero desarrollo y evolución en
ninguna medida significa la renuncia ni siquiera parcial a los orígenes, las
raíces a partir de las cuales comenzaron a ramificarse. Se ha dado el caso de
autores, sobre todo en los mas jóvenes, que se desgastan en la invisible y a
veces inevitable ilusión de crear, con una un cada una de las condiciones que
este verbo en el arte requiere, para terminar estrellándose en el mas rotundo
fracaso. En literatura lo estrictamente nuevo es algo que muchos se afanan en
encontrar mas muy pocos (o ninguno) lo hallaran. Podemos entonces mirar bien
atrás y comenzar de nuevo, no importa si al estilo de Menard, Eco o García
Márquez, lo verdaderamente importante es saber a donde mirar (ojalá y nos
ayude una buena edición cubana). Considero que antes de ser Cervantes hay que
pasar muchas veces por Quijote y estrellarnos contra molinos antes de triunfar
contra nuestro gigante. Al final alguien habrá de lograrlo y realmente
desearía que fuese en un lugar de La Habana, de cuyo nombre algún día
quisiera acordarme.
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A
Apolo, siguiendo a Dafne
Francisco
de Quevedo y Villegas
Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volvióse en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna
Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
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Álvaro
Mutis, Premio Cervantes 2001 de literatura
El poeta y novelista colombiano Álvaro Mutis, uno de los escritores
iberoamericanos más importantes de las últimas décadas, fue
galardonado el pasado 12 de diciembre con el Premio Cervantes 2001 de
literatura, dotado con quince millones de pesetas y considerado el
máximo galardón de las letras en lengua española. El ganador del
premio Cervantes de este año fue anunciado por la ministra de
Educación, Pilar del Castillo. En su edición del año pasado, el
Premio Cervantes fue concedido al español Francisco Umbral.
Pese a que se considera un poeta, Mutis es autor también de varios
relatos y artículos de crítica literaria en el campo del periodismo.
Mutis es el primer colombiano que recibe la distinción. Todavía no
se ha confirmado si el escritor estará presente en el acto solemne para
la entrega del reconocimiento. Hace pocos meses, Álvaro Mutis se sumó
a otros intelectuales de Colombia en una declaración en la que
prometieron no volver a España, a raíz de la decisión de ese país de
exigir visas a los ciudadanos colombianos.
El premio será entregado por el Rey Juan Carlos I el próximo 23 de
abril, aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, en la
Universidad de Alcalá de Henares.
Álvaro Mutis, reconocido por la crítica como uno de los mejores
poetas y narradores de su generación, había recibido ya en 1997 el
Premio Príncipe de Asturias de las Letras, y ese mismo año fue ganador
de la VI edición del premio Reina Sofía de Poesía.
El año pasado, Mutis presentó en España Celebraciones y otros
fantasmas, una biografía en la que se condensaban largas horas de
conversación con el escritor Eduardo García. La biografía estaba
centrada en aquellos aspectos de la personalidad de Mutis que más
sobresalen: literatura, historia y sus ideas a favor de la 'monarquía
en América Latina'.
DATOS BIOGRÁFICOS
Álvaro Mutis nació en Bogotá, Colombia, el 25 de agosto de 1923.
Su padre era diplomático y de niño residió en Bruselas, Bélgica,
donde cursó sus primeros estudios.
Vivió en Bogotá y Colombia, y, desde 1956, en México, donde
alternó la escritura con trabajos en diversas empresas.
Inicia su carrera literaria publicando, al igual que Gabriel García
Márquez, sus primeros poemas y críticas en el suplemento literario del
diario "El Espectador", de Bogotá, y "La Razón", y
en 1947 apareció su primer libro de poemas, La balanza, en
colaboración con Carlos Patiños.
En 1953, publica en Buenos Aires Los elementos del desastre, en el
que aparece su conocido personaje Maqroll el Gaviero, presente en casi
toda su obra narrativa y poética. En 1956, durante la dictadura del
general Pinilla, Mutis se exilia en México, debido a que la empresa
petrolera Esso, en la que trabajaba como jefe de relaciones públicas,
abre un juicio contra él por una presunta malversación de fondos. En
México, Álvaro Mutis contacta con Octavio Paz, Carlos Fuentes, Luis
Buñuel, Fernando Botero, etc., y comienza a trabajar en una agencia de
publicidad y en una productora de cine.
En 1958 el Gobierno colombiano solicitó su extradición y fue
encarcelado durante quince meses en Lecumberri. Una vez derrocada la
dictadura militar en Colombia, el nuevo Gobierno sobreseyó el proceso
contra Mutis; no obstante, éste decidió fijar su residencia en
México, donde siguió trabajando en Standard Oil, Panamerican Airways,
Twentieth Century Fox y Columbia Pictures, actividades que alternó con
la poesía.
Sus primeras colecciones de poemas aparecen en 1956 con el título El
diario de Lecumberri, obra en la que narra sus experiencias en la
cárcel colombiana , a la que siguieron Reseña de los hospitales de
Ultramar (1959), Summa de Maqroll el Gaviero (1973), en la que Mutis
reúne toda su poesía escrita entre 1948 y 1988, Caravansary (1981),y
Los emisarios (1984) y La muerte del estratega (1985). Entre sus relatos
destacan Los trabajos perdidos (1961) y La mansión de Araucaima. Relato
de tierra caliente, en 1973. Mutis editó, en 1985, Crónica regia
alabanza del reino, libro poético sobre el reinado de Felipe II.
Pero su obra narrativa se inicia en 1986, y, en ella, el personaje de
uno de sus poemas de 1953, el marino trashumante Maqroll el Gaviero, se
convierte en el protagonista de sus historias. Su primera novela aparece
en 1988 con el título La nieve del almirante, y en España se publican
Illona llega con la lluvia (1988), Un bel morir (1989), Amirbar (1990) y
Abdul Bash, soñador de navíos (1991) y, con motivo de se setenta
cumpleaños, en 1993 publica Tríptico de mar y tierra, tres
experiencias íntimas y vitales de Maqroll, compuestas por 'Razón
verídica de los encuentros y complicidades de Maqroll el Gaviero con el
pintor Alejandro Obregón', 'Cita en Bergen' y 'Jamil', reunidas luego
en un solo tomo y publicadas en 1995 por Editorial Alfaguara con el
título Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero.
En La Nieve del almirante, Álvaro Mutis hace escribir a su personaje
Maqroll el Gaviero: «Ahora que vuelvo a pensar en ello, me doy cuenta
de que el sentido que se embota primero, a medida que la vida se va
viniendo encima, es la piedad» La frase resuena con una trágica
intensidad en estos días de guerra. «Hemos perdido totalmente la
noción de piedad porque hemos perdido la noción de individuo», dice
Mutis en una conversación con José Andrés Rojo, desde Méjico, la
ciudad donde vive. «Nos comunicamos a través de sombras electrónicas.
El contacto físico -darse la mano, un abrazo, ver los ojos del otro-
todo eso se acabó. En estos días siento una mezcla de miedo y de
terror, y de ese profundo desprecio y asco por cuantos están mezclados
en esta estúpida carnicería», puntualiza dramáticamente Mutis.
En efecto, las páginas lúcidas y amargas del narrador y poeta
colombiano poco tienen que ver con los tópicos más transitados del
'realismo mágico'. Basta detenerse en la definición que Mutis ofrece
de la poesía para captar la distancia que lo separa del exotismo y las
exageraciones: «una especie de oración en contacto con un más allá
que todos llevamos dentro y que revela ese otro lado que generalmente
permanece secreto.
Su obra narrativa en torno a este mítico personaje constituye un
universo con escasos precedentes en el ámbito literario
latinoamericano. Leer a Mutis es uno de los placeres que todavía
reserva la literatura para quiénes están dispuestos a dejarse llevar
por la pluma de un poeta, y compartir la soledad y la ternura que domina
a sus entrañables personajes.
En febrero de 1995, se estrenó en Bogotá la serie de televisión
"Infierno inolvidable", sobre su vida y su obra y la de su
alter ego y personaje favorito, Maqroll el Gaviero.
El 18 de julio de 1996 se presentó en la capital de México una
recopilación de la obras del famoso Maqroll, bajo el título de
Empresas y tribulaciones de Maqroll, el Gaviero.
PREMIOS
Además del Premio Cervantes, con el que se le ha distinguido el
pasado 2001, Álvaro Mutis recibió en México el Premio Javier Villa
Urrutia en 1988 por sus novelas La última escala del Tramp Steamer e
Illona llega con la lluvia. El 28 de noviembre de 1989 recibió el
Premio Médicis a la mejor novela extranjera en Francia por su obra La
nieve del almirante. En 1993, Premio Roger Caillois, en Reims, por el
conjunto de su obra. El 25 de abril de 1997 obtiene el Premio Príncipe
de Asturias de las Letras por «la originalidad y compromiso intelectual
de su obra poética y narrativa». El 3 de junio de 1997, gana la VI
edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Ha recibido distinciones entre las que se encuentran la Ha recibido
distinciones entre las que se encuentran la Orden de las Artes y de las
Letras de Francia, el Águila Azteca de México, la Gran Cruz de Alfonso
X el Sabio de España y la Cruz de Boyacá, en Colombia.
ÁLVARO MUTIS FELIZ CON EL PREMIO CERVANTES
El escritor colombiano Álvaro Mutis afirmó que es tan enorme su
felicidad que siente que ha sido el propio Cervantes el que le ha
otorgado ese reconocimiento.
«Para mí -dijo-, representa un reconocimiento de España, que es un
país entrañable, con el que tengo raíces muy antiguas, inclusive de
mi familia. Eso como para comenzar.» «Después, por la admiración
enorme que tengo por Don Miguel de Cervantes, porque su vida, los
incidentes de su vida, me han acompañado como un ejemplo magnífico de
tesón, de grandeza y de dignidad.» «Además, es muy conmovedora la
vida de Cervantes. Siento como si el Premio me lo estuviera dando él»,
manifestó el escritor colombiano de 78 años.
Mutis, que intentaba tomar su desayuno cuando recibió la primera
llamada con la noticia del premio, había escuchado desde hace varios
días rumores de amigos sobre la posibilidad de que se le otorgara el
galardón, pero a todos les pidió no comentar el asunto «para no
salarlo».
«Siempre se es un exiliado. Somos exiliados de nuestra infancia, de
nuestra vida misma», expresó el escritor, que ha tenido como fuente de
inspiración los recuerdos de su tierra natal.
ESCRITORES ESPAÑOLES FELICITAN A ÁLVARO MUTIS
El novelista y académico Miguel Delibes ha declarado que Álvaro
Mutis, galardonado con el Premio Cervantes de Literatura 2001, encarna
«el maridaje perfecto de la tradición narrativa con la modernidad del
tan traído y llevado 'boom' sudamericano». Por eso, ha considerado
«acertadísima» esta decisión del jurado, presidido este año por
Víctor García de la Concha, y compuesto, entre otros autores, por
Francisco Umbral, Alberto Cañas Escalante, Arturo Pérez Reverte,
Belisario Betancur, Camilo José Cela, José Hierro, José García
Velasco y Luis Antonio de Villena.
El poeta José Hierro, miembro del jurado, comentó que la forma de
escribir de Álvaro Mutis «no sólo es poética, sino también
narrativa», como «si quisiera hacer una odisea moderna». Hierro
precisó que «todos los que aspiraban al Premio Cervantes eran
excelentes» y que, aunque en un principio no era su candidato, su obra
es muy importante, tanto la novelística como la poética. «Intenta y
consigue aproximarse a lo épico o narrativo», subrayó, «como si
quisiera hacer una odisea moderna».
Por su parte, el poeta, novelista y ensayista Luis Antonio de Villena
señaló que Álvaro Mutis, ganador del Premio Cervantes 2001, es
«maestro y discípulo» de escritores como Mario Vargas Llosa y Gabriel
García Márquez. Para Villena, el escritor colombiano y su conocido
personaje Maqroll el Gaviero son «sucesores de la parte buena del
'boom' de literatura latinoamericana». Mutis es, en opinión de
Villena, «un escritor muy importante», que «tiene ya una obra
suficientemente cerrada», por lo que era un buen candidato para el
galardón más importante de las letras españolas.
Asimismo, el novelista y académico Luis Mateo Díez remarcó que
Álvaro Mutis es «un escritor muy original», con una obra en la que ha
creado «un mundo personal y legendario». Añadió que el escritor
colombiano es autor de «una obra muy concentrada, muy nítida», en la
que poesía y narrativa están «muy equilibradas». «Su obra
-explicó- es como una espiral que va creciendo» sobre una mitología
«muy personal».
Valioso testimonio también el de Antonio Gala, para quien Álvaro
Mutis aporta un lenguaje y una forma de escribir diferente al realismo
mágico, tradicionalmente asociada a los autores iberoamericanos, «lo
cual es alentador», dijo. Para este insigne escritor, el colombiano
Alvaro Mutis es «un hombre de investigación y creación literaria, con
una obra magna a sus espaldas», es decir, «es un Premio Cervantes
típico», precisó Gala.
A propósito de la elección de Mutis, Luis María Ansón, director
periodístico español integrante del jurado, destacó que Magroll «es
un aventurero, un filósofo y un sentimental, entre otras muchas cosas,
un personaje que pertenece a ese mundo surrealista del 'boom'
hispanoamericano.
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