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ATENEO
#40
Rafael
García Bárcena. El pensador
Jorge
Valls
Va
siendo tiempo de que se trate con mayor amplitud y profundidad una de las
figuras más preclaras del pensamiento en el siglo XX. Si Bárcena no fuera
cubano, por algunos de sus versos y sobre todo por sus trabajos de filosofía,
habría que ir a buscarlo, para encontrar en él algunos de los tonos
conceptuales más finos y certeros de un siglo que se caracterizó por
formidables vuelcos y recuperaciones. Las obsesiones por el poder político y la
endeblez de espinazo de más de un escritor hicieron de la filosofía y la
poesía mera publicidad en defensa de lo indefendible, y muestra del
ablandamiento del razonamiento adaptado, como alambre dulce, a los
requerimientos ya de un mercado ya de una siniestra máquina de poder. El
pensador-escritor pasó a ser una especie de animal de segunda, clasifícable en
alguna de las gavetas de los bandos rivales, sin que a nadie importara si decía
o no verdad, ni si razonaba bien o no, sino sólo si defendía el gallardete del
equipo. Esto llegó hasta las modas literarias o filosóficas, con más
pretensión de éxito en la noche circense que de legítima indagación en la
verdad y angustia por la conducción del destino humano.
Sin embargo, cuando un día se lean traducidas a
alguna lengua no castellana algunos trozos del "Responso Heroico'5 se
encontrarán entre las más exquisitas décimas de una poesía civil que recoge
sin retóricas ni exaltaciones de barricada los tonos de una gesta que tuvo por
protagonistas lo más puro de una juventud y por escenario la clásica nitidez
de la acrópolis universitaria. Hacía falta un poeta con la precisión
conceptual exacta y la pureza espiritual de su propia existencia, para decir tan
sencillamente lo que sólo él había podido captar.
Así, cuando la filosofía se extraviaba, por
los vericuetos de un intelectualismo virtuoso, del planteamiento ineludible de
la verdad del ser, de la última realidad confiable, para ser simplemente
hilandería finísima para enmantillar el vacío, un texto como "Estructura
de la Estructura'5 o la decantación severísima del "Redescubrimiento de
Dios59 permiten osar el salto cualitativo y desbrozar tanto el instrumento del
conocimiento como la noción de la realidad cognoscible, tal como lo hicieron en
su momento Sócrates, San Agustín y Descartes. Tal vez éstos son los dos
saltos más tremendos en el forcejeo del espíritu humano en el siglo: en
literatura, salir de la iconoclastía caprichosa para ascender a la pura forma
autónoma que pueda constituirse en canon, no copiando, sino continuándose en
esa identidad inseparable de lo popular y lo culto que se aísla en los momentos
de gracia. Y en filosofía, el volver, como decía Heidegger, a la primera
pregunta, para intentar de nuevo la coherencia integral.
Esto había que hacerlo no como esfuerzo de
gabinete o cátedra sino a través de la propia experiencia del vivir -por eso
se acerca a Husserl-, en el planteamiento concreto de "¿qué es lo que
tengo que hacer yo aquí y ahora"? Por eso, lo que define más justamente
la condición existencial de Barcena es su ser revolucionario, su plantearse
radicalmente el problema de la decisión y la acción en cuanto a una realidad
integral yo-patria-pueblo, de la que no sólo no se desprende, sino que la asume
como la responsabilidad clave de su vida,
Es del Directorio Universitario de 1927 : el
primer paso, de una generación comprometida sólo con la verdad, de convertirse
en causa obrante de la mutación temporal. No se trata del joven afiebrado que
se ha leído unos libros más o menos teóricos y quiere cambiar el mundo según
modelo de ensueño, sino del hombre que entiende como afrenta propia la
violación de la responsabilidad social y le da una respuesta primordialmente
ética en la que pone su vida por precio.
He ahí algo que define la Revolución en Cuba,
desde acaso su primer paso dado por Bartolomé de Las Casas o luego por Félix
Várela y Joaquín de Agüero: su raíz primaria y originalmente ética. Porque
el hombre es libre y su conducta en la tierra sustancialmente vale, el reto de
la justicia no puede ser soslayado, y el intento es necesario como afirmación
de lo único que no puede ser negado: el propio ser del hombre, que discierne el
ser del no ser de sí mismo y de aquello que en sí mismo asume. Así, antes que
un programa de modificaciones socioeconómicas, hay un reconocimiento del ser
hombre, de la idoneidad de la persona humana como figura causal de su destino y
asumiente en sí del indesprendible destino colectivo. Esto, que no está claro
ni en los revolucionarios franceses de 1789 -ni mucho menos en los
estadounidenses de 1776 para quienes el esclavo no era persona-, sí lo estuvo
siempre en los teólogos españoles del XVI y XVII, en los haitianos como
Toussaint L'Ouverture, en los alzados del 2 de mayo en Madrid, y, por supuesto,
en los independentistas cubanos. Hay que tener en cuenta que esa certidumbre en
la universalidad indefectible de la dignidad de la persona humana, antes de
cualquier proyecto de transformación política o económica, definió, frente a
las medias tintas de los anexionistas y autonomistas, la razón de ser de la
República en cualquiera de sus generaciones, y la posible y única base
aceptable de cualquier transformación social.
No es extraño que el joven Barcena de 1927
persistiera cada vez más, en pensamiento y conducta, al formar parte del
Directorio de 1930, luego durante el gobierno revolucionario de los cien días,
en su gestión política de las décadas siguientes, y en el esfuerzo
revolucionario de la conspiración de abril y el Movimiento Nacionalista
Revolucionario en 1953. Por supuesto que aspiraba, como todo cubano en serio, a
radicales transformaciones económicas y de todas clases, pero ni por pienso se
le ocurría que eso pudiera llevarse a cabo en ignorancia del estado de derecho
y en desprecio de la capacidad de discernir, decidir, obrar y comprometerse de
la persona humana, es decir, en negación de su libertad.
He ahí por qué, para una vertiente del siglo
negadora de la persona y de los fundamentos del derecho -y de la filosofía del
derecho- que han sustanciado nuestra civilización, la figura de Barcena no
podía ser simpática, ni tomada en cuenta por los que ya por aberración
doctrinal ya por pragmatismo particularista enajenaron el trabajo social
convirtiéndolo en trampa para el propio hombre y en perversión culposa del
quehacer revolucionario.
A los cubanos no nos ha faltado nunca ni
maestros que sepan pensar ni esforzados que pongan su vida en función de la
idea más justa. Sólo el tonto se ríe del sabio y el culpable desdeña el
esfuerzo del héroe. Los jóvenes de todos los tiempos, cuando les arde la
sangre, van a buscar en los maestros más abnegados los rumbos originales de la
justicia. Valga el ir al "Profesor" Rafael García Barcena a
reencontrar patria y humanidad.
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Aniversario
de los Mártires de Chicago
Los orígenes
Desde su fundación en 1864, la Asociación Internacional de los Trabajadores
(Primera Internacional) exigió la jornada laboral de ocho horas. Dos años más
tarde, en su Congreso celebrado en Ginebra, Suiza y, en 1866, en el Congreso
Obrero de París, Francia, se fijó la lucha por la jornada legal de 8 horas.
Más de dos décadas después, la uniones yanquis y canadienses, se organizaron
para, en un plazo de 2 años, iniciar una huelga general con el objetivo de
hacer efectiva esa reivindicación laboral.
El 1° de Mayo de 1886 inició la Huelga General por las 8 horas de trabajo
y, hasta nuestros días, seguimos conmemorando esa fecha como el "Día
Internacional del Trabajo" o de los "Mártires de Chicago". El
1° de Mayo tuvo como cuna el Movimiento Sindical en los Estados Unidos.
La preparación de la huelga general
Durante su IV Congreso, la Federación de Gremios y Uniones Organizadas de
Estados Unidos y Canadá, celebrado en 1884, los sindicalistas señalaron que la
"duración legal de la jornada de trabajo desde el 1° de Mayo de 1886,
será de 8 horas".
En marzo de 1866, los sindicatos de ebanistas, maquinistas, gasistas,
fontaneros y estibadores de Chicago se sumaron a la iniciativa. Al mes siguiente
se unieron 35 mil trabajadores de los corrales. Poco después, los albañiles,
carniceros, jugueteros, zapateros, empleados del comercio y los tipógrafos
sumaron sus fuerzas al reclamo.
El 17 de abril, más de 20 mil trabajadores se reunieron en la asamblea de
Los Caballeros del Trabajo. Ocho días después, el joven anarquista Albert
Spies, lanzó uno de sus múltiples discursos incendiarios ante 25 mil almas.
El 1° de Mayo de 1886. "Unos 340 mil trabajadores desfilarían
por todo el país. Cerca de 190 mil se habían plegado a la huelga. En Chicago
alrededor de 80 mil obreros se habían lanzado a la calle para conquistar la
jornada de ocho horas", narra una historia real.
En la ciudad de Milwaukee, Illinois, se produjo un choque entre la policía y
los huelguistas, 6 obreros cayeron muertos.
La represión apareció en las ciudades de Filadelfia, Louisville, San Luis,
Baltimore y Chicago. Los patrones reaccionaron con violencia y contraatacaron:
En Chicago declaran lock out patronal contra los obreros, ya que estaban
aterrorizados por el despertar del movimiento. Los activistas convocaron a más
protestas con el fin de parar la represión.
2 de mayo: 40 mil huelguistas siguen en pie de guerra.
3 de mayo: 6 mil obreros de la fábrica de maquinaria agrícola
McCormick Harvester efectuaron un mitin pacífico, la policía abrió fuego
contra los obreros desarmados: 6 murieron, 50 quedaron heridos.
4 de mayo: El alcalde Carter Harrison autorizó una manifestación
dirigida por los anarquistas. La Plaza Haymarket resultó pequeña para la
multitud.
Spies, que había llegado muy temprano, empujó un vagón de ferrocarril
hacia una esquina para que le sirviera de tribuna. Muy cerca estaba la
Comisaría de Policía de la calle Desplaines, bajo el mando de John Bonfield,
quien apareció con el capitán Ward, provocando a los manifestantes con su
presencia y su escolta de 180 agentes.
Una mano anónima lanzó una bomba, un policía murió. La respuesta
policíaca fue instantánea: dispararon contra los asalariados. Siete obreros
más cayeron abatidos.
6 de mayo: La prensa dio a conocer el nombre del policía muerto, se
trató de Mathias J. Degan.
15 de mayo: Un Gran Jurado fue convocado para linchar legalmente a los
obreros. El juicio violó el llamado "Estado de Derecho".
21 de junio: El juicio comenzó violentamente. Los abogados
esgrimieron nuevas argucias: quien arrojó la bomba había sido influido por las
"ideas" de los acusados. El juez fue Joseph E. Gary y el jurado, en su
mayoría, eran importantes comerciantes, industriales y empleados.
9 de octubre: La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos
dictaminó el caso: siete de los acusados fueron condenados a morir en la horca,
sus nombres: Albert Parson, August Spies, Samuel Fielden, Michael Schawab,
Adolph Fisher, Louis Lingg y George Engel. Otro más, Oscar Neebe, fue condenado
a 15 años de prisión. Más tarde, EU se apiadó de los condenados a la horca,
Fieldem y Schawb, a quienes condenaron a prisión perpetua.
El 11 de noviembre de 1887 fue la fecha fijada para la ejecución de los
mártires de Chicago.
Las últimas palabras de Spies fueron: "Llegará la hora en que nuestro
silencio será mucho más elocuente que las voces que ustedes estrangulan hoy.
Este es el momento más feliz de mi vida."
Engel gritó y su grito retumbó en la sala: "¡Viva la
Anarquía!".
La cálida voz de los jóvenes anarquistas, sindicalistas y defensores de la
jornada laboral de ocho horas se había apagado .... Lejos de ahí, lucía
blanca, iluminada y altiva la estatua de La Libertad.
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Himno
del Primero de Mayo
(Adaptación al castellano)
Oir
música
Ven ¡oh mayo!, te esperan las gentes,
te saludan los trabajadores;
dulce pascua de los productores
Ven y brille tu espléndido sol.
En los prados que el fruto sazonan
hoy retumban del himno los sones
ensanchando así los corazones
de los parias e ilotas de ayer.
Despertad, oh falanges de esclavos
de los sucios talleres y minas;
los del campo, los de las marinas,
tregua, tregua al eterno sudor.
Levantemos las manos callosas,
elevemos altivas las frentes,
y luchemos, luchemos valientes,
contra el fiero y cruel opresor.
De tiranos, del ocio y del oro
procuremos redimir al mundo,
y al unir nuestro esfuerzo fecundo
lograremos al cabo vencer.
Juventud, ideales, dolores,
primavera de atractivo arcano,
verde mayo del género humano,
dad al alma energía y valor.
Alentad al rebelde vencido
cuya vista se fija en la aurora,
y al valiente que lucha y labora
para el bello y feliz porvenir.
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La
poesía es un arma cargada de futuro
Por Manuel
Diez de los Ríos
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Gabriel Celaya
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Versos
en Miami
Carlos A. Ramos
Esta ciudad donde vivo
Esta ciudad donde vivo,
muestra rostro amarillo
y brisas de niño enfermo
cuando llegan las voces de los muertos.
Mi madre clamaba
por su tierra azul de cielo,
sintiendo las brisas
de vieja "in home".
Yo con miles de sueños
creí en su luz,
sin conocer su rostro amarillo,
o las tardes
en que lloran los adolescentes
como jóvenes de cartón,
con sus brisas de niño enfermo
que los pinta de amarillo.
Frente a mi casa
Frente a mi casa
un ave fallecía
cantando el padre nuestro.
Era el sinsonte que anunciaba
la mañana en colores,
y la noche de penumbras
Frente a mi casa
se ha detenido el tiempo,
es viejo ajado e insolente.
La luz temblorosa adolescente
se detiene, traspasa el umbral
llega a mí en azul de esperanza.
Frente a mi casa,
cuando los niños cruzan sonrientes
sin conocer historias que debo contarles
deseo acercarme y decirles....
pero no me atrevo
se han roto los espejos
y no se me permite tocarlos.
Frente a mi casa,
una voz va diciendo,
hay un pajarito errante muerto.
Exactamente a la hora
Exactamente a la hora
de las cañadas en umbrales,
me están por matar.
Si mi madre estuviera...
yo suelo hablarle en silencio,
a través de la luz,
que acaricia mis cabellos sus manos de orquídea
siempre presintiendo el momento
para tocar más hondo
y ofrecerme un mundo de esperanzas.
Nos despedimos sin saberlo,
cuando las sombras de la tarde
se hacen palomas
mi madre se fue.
Orquídea que sus ojos sonreían,
quise hablarle de mis miedos,
no me atreví, de bruces
en la melancolía de mi silencio.
El viento entre los árboles,
hoy de paso trae
olor a sangre, sal y tormentos.
Ayer correr, mirar el cielo hermoso,
sin mirar el tiempo, ni la distancia
la tenía a ella
y su tersura de orquídea.
Hoy me pregunto que hago aquí
será que descubro que el rojo es azul
y su palidez mi única salvación.
Métete en mi cama
como hacías cuando era niño
y tenia miedo y no sabia de hombres con garra y sin alma.
Pronto en la cama conmigo
antes de que todo me alcance
y llegue a mis hijos
que aun no he sabido
enseñarles a protegerse,
yo no tengo tus manos de orquídea.
Sé ... que el miedo
es tan azul como una naranja
y el viento lleva mi nombre,
olor a sangre, sal y tormenta.
En mi silencio estas tu
sonriente perfume de orquídea,
librándome de miedos
indicando el camino.
Mas allá ...
confusión de muerte,
sangre, sal y tormento.
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