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ATENEO
#48
El
Salvador
"Esta noche no busquemos a Cristo entre las opulencias del mundo."
Por Arnulfo Romero,
Homilía de Navidad del 24 de diciembre de 1979.
"...
Esta noche no busquemos a Cristo entre las opulencias del mundo, entre las
idolatrías de la riqueza, entre los afanes del poder, entre las intrigas de los
grandes. [78]
Allí no está Dios. Busquemos a Dios con la señal de los ángeles: reclinado
en un pesebre, envuelto en los pobres pañales que le pudo hacer una humilde
campesina de Nazaret, unas mantillitas pobres y un poco de zacate como descanso
del Dios que se ha hecho hombre, del Rey de los siglos que se hace accesible a
los hombres como un pobrecito niño.
Era hora de mirar hoy al Niño Jesús
no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres, había que buscarlo entre los
niños desnutridos que se han acostado esta noche sin tener qué comer. Entre
los pobrecitos vendedores de periódicos que dormirán arropados de diarios
allá en los portales. Entre el pobrecito lustrador que tal vez se ha ganado lo
necesario para llevar un regalito a su mamá, o quien sabe del vendedor de
periódico que no logró vender los periódicos y recibirá una tremenda
reprimenda de su padrastro o de su madrastra. ¡Qué triste es la historia de
nuestros niños! Todo eso lo asume Jesús en esta noche. O al joven campesino,
obrero, el que no tiene trabajo, el que sufre la enfermedad en esta noche. No
todo es alegría, hay mucho sufrimiento, hay muchos hogares destrozados, hay
mucho dolor, hay mucha pobreza.
Hermanos, todo eso no lo miremos con
demagogia. El Dios de los pobres ha asumido todo eso y le está enseñando al
dolor humano el valor redentor, el valor que tiene para redimir al mundo la
pobreza, el sufrimiento, la cruz. No hay redención sin cruz.
Pero esto no quiere decir
un pasivismo de nuestros pobres, a los que hemos mal adoctrinado cuando les
decimos: 'Es voluntad de Dios que tu seas pobre, marginado y no tienes más
esperanza'. ¡Eso no! Dios no quiere esa injusticia social; pero, sí, una vez
que existe se da como un tremendo pecado de los opresores, y la violencia más
grande está en ellos que privan de felicidad a tanto ser humano y que están
matando de hambre a tanto desnutrido. Dios reclama justicia pero le está
diciendo al pobre como Cristo al oprimido, cargando con su cruz: salvarás al
mundo si le das a tu dolor no un conformismo que Dios no quiere, sino una
inquietud de salvación si mueres en tu pobreza suspirando por tiempos mejores
haciendo de tu vida una oración y acuerpando todo aquello que trata de liberar
al pueblo de esta situación".
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Argentina
Feliz Año
Nuevo, Compañeros
Garbriel Impaglione
Lujan, Argentina.
Diciembre 2003
Levanto en la palma de mi mano
una gota de sudor del duro desvelo
y saludo a los que aún esperan
el pan y la tierra repartida.
Felíz año nuevo compañeros.
Habrá de quebrarse el calendario
cargado de dolores y de piedras
y comenzaremos de cero
otra vez de cero
nuevamente sin nada en la mesa
sin nada en las manos
más que aire rojo en remolinos
de canto incorruptible.
Levanto la boca hasta el grito,
me sumo a la ternura de los sueños,
y empuño el poema
es decir la desnudez del pueblo,
su descalza marcha rebelada,
su gesta anónima, cotidiana,
envuelta de harapos y de ayunos,
caliente su sangre empecinada
en abrirle un boquete al nosepuede.
Felíz año nuevo compañeros!
Deshoja el calendario su rutina
mientras tanto sucedemos
uno y uno y uno en la tierra
pariendo la aurora terminante.
Habrá una larga mesa finalmente
de guiso y espumoso vino rojo,
de niños venciendo la tiniebla.
Y una bandera de sudor coronada
victoriosa en los andamios.
Felíz año nuevo compañeros.
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Estados
Unidos
Martín
Luther King: "Tengo un sueño"
Conmemorando
el natalicio de Martin Luther King
Quien dijera alguna vez, en
uno de los más celebres discursos jamás pronunciados, "Tuve un
sueño" dio su vida por conseguir igualdad en los derechos civiles de la
población negra en Estados Unidos. Su obra es Universal. En Estados Unidos se
conmemora en respetuosa conmemoración el natalicio de Martín Luther King -15
de enero de 1929- con respetuosa recordación. Hoy es un pensador universal al
que se brinda tributo en el mundo entero. Hoy su mensaje continua vigente en la
lucha internacional en la defensa de los derechos humanos en su lucha en los
Estados Unidos frente a la discriminación fue encarcelado en más de 30
ocasiones por oponerse a las injusticias que sufre la población negra de los
Estados Unidos. La comunidad internacional rinde tributo a su acción y
pensamiento. Su mensaje a trascendido fuera de su país y trascenderá de su
tiempo. Respetuosamente reproducimos dos de sus hermosos mensajes como un legado
para la humanidad.
Martin Luther King, Jr.
(1929-1968) Líder Norteamericano de los Derechos Civiles
Martin Luther King, Jr. nació en Enero
15, 1929 en Atlanta, Georgia. King fue un elocuente ministro Bautista y líder
del movimiento por los derechos civiles de Norteamérica desde mediados de los
50 hasta su asesinato en 1968. King promovió los medios no-violentos para
alcanzar la reforma de los derechos civiles y se le otorgó el Premio Nobel de
la Paz 1968 por sus esfuerzos.
Tanto su padre como su abuelo habían
sido predicadores Bautistas. King obtuvo su Bachillerato en Divinidad en 1951.
Durante un seminario, se interiorizó de los métodos de protesta pacífica de
Mohandas Gandhi. En un viaje a la India en 1959 se reunió con los seguidores de
Gandhi. Durante las conversaciones, se convenció más que nunca de que la
resistencia pacífica era el arma más potente en manos de los oprimidos que
luchaban por su libertad.
Entre 1960 y 1965 la influencia de King
como líder de los derechos civiles había alcanzado su zenit. Las tácticas de
no-violencia activa (sentadas, marchas de protesta), pusieron el tema en la
agenda nacional de los EEUU. Sin embargo, hacia 1966 la impaciencia de los
jóvenes activistas negros erosionó algo del apoyo que tenía. Su estrategia
había demostrado ser inadecuada para resolver los más complejos problemas
raciales de Norteamérica.King tenía tan sólo 39 años en el momento de su
muerte. Nunca había flaqueado en su insistencia de promover la no-violencia
como la táctica principal del movimiento pro-derechos civiles, ni en su fe en
que todos en Norteamérica alcanzarían, algún día, la justicia y la igualdad.
EL TESTAMENTO DE MARTIN LUTHER KING
"...Me gustaría que alguien contase, en el
día de mi muerte, que Martin Luther king trató de vivir en el servicio al
prójimo.
Me gustaría que alguien dijera aquel día que
Martin Luther King trató de amar a alguien.
Ese día quiero que podáis decir que traté de
ser justo y que quise caminar junto a los que actuaban en justicia, que puse mi
empeño en dar de comer al hambriento, que siempre traté de vestir al desnudo.
Quiero que digáis ese día que dediqué mi vida a visitar a los que sufrían en
las cárceles. Y quiero que digáis que intenté amar y servir a los hombres.
Si, y, si queréis podéis decir también que
fui un heraldo. Decid que fui un heraldo de la justicia. Decid que fui un
heraldo de la paz. Que fui un heraldo de la equidad.
Y todas las otras cosas superficiales (Premio
Nobel de la Paz de 1964) no tendrán importancia.
No tendré dinero para dejar cuando me vaya. No
dejaré tampoco las comodidades y los lujos de la vida. Porque todo lo que
quiero dejar a mi partida es una vida de entrega.
Y eso es lo que os tengo que decir. Si a alguien
pude ayudar al encontrarnos a lo largo del sendero, si a alguien pude alegrar
con una canción, si a alguien pude hacerle ver que había escogido el mal
camino, entonces mi vida no habrá sido en vano.
Si consigo cumplir mis deberes tal como debe
cumplirlos un cristiano, si consigo llevar la salvación al mundo, si consigo
difundir el mensaje que enseñó el Maestro, entonces mi vida no habrá sido en
vano".
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Cuba
Martí tema de nuestro tiempo
Charles Simeón
(Publicado en "Adelante" marzo de 1971)
¿...Y...
que ha dejado don Quijote? Diréis.
Y yo os diré que se ha dejado así mismo
y que es un hombre vivo y eterno, vale más
que todas las teorías y todas las filosofías.
Otros pueblos nos han dejado sobre todo
instituciones, libros. Nosotros hemos
dejado almas. Santa Teresa vale por
cualquier institución, por cualquier
Critica de la Razón Pura¨.
Unamuno.
...Pero estaba dado cuando lo encontró Mendive.
Su personalidad se integraría en el ajuste psíquico-espiritual que le da toda
su tensión, nitidez, entereza...
Muy pronto por la herida de sus versos le
llegamos al espíritu, a su totalidad, a su hombría a la angustia luminosa de
su ser, al apostolado de "carne y hueso". Al pensamiento que es su
sentimiento, a su concreción inefable; a lo vivo y eterno que fue el poema de
su existencia.
De sus versos que son cuando la reflexión rompe
en ritmo por la impotencia misma de la palabra que el discurso le quiebra en
verso, como el verso en discurso en verso en afán del mensaje.
Y no nos duele el poeta estricto, el poeta de
versos que se perdiera en la pasión de su vida. Su coyuntura vital estaba en la
dimensión ética en que es su ser... Aunque el poeta esté en él como en
Goethe el filósofo. En el mismo sentido y en la misma excelsitud.
Excelso poeta sí, en el verso puro de acento y
tono de plástica suya que borbota en los remansos de su vida. Su imagen, es la
de la luz y el agua: "riachuelos que le pasan por el corazón" dice de
sus mejores versos, que tienen su transparencia a todos los cielos. Su fluencia
y su cristal..
Me encuentro en nubes rosadas,
bajo a lindos mares
y en los senos eternos
hago viajes.
Allí asisto a la inmensa boda
inefable.
Y en los talleres huelgo
de la luz madre.
Y filosofo si se quiere, por la fundamentación
eticista que dá su conducta política-implicante de una concepción axiológica
cristiana, filosóficamente intuida, que incide en las cuestiones esenciales del
pensamiento de nuestro tiempo.
Es impaciencia desesperada el afán de
reflexión metódica, ante el horizonte mismo de su espíritu que a relámpagos
se descubre.
No se le busque eclecticismo. Ni se le instale
en el idealismo de su tiempo. Filosóficamente. No se extravíe en la
fulguración romántica de la expresión. Se le llega al tuétano en una pura
indagación ética.
Ni por Freud ni por Adler se le puede asir.
Maquiavelo no está en su espacio. Aislarle de todo paisaje para entrarle en el
alma. A él se llega por el mismo.
No se le entiende. Se le comprende en la
extraversión de la angustia poética del hombre. En la sed de inmortalidad que
se realiza en la obra humana. En la facticidad ética. Martí es uno de esos
extraños genios que nos dan la conexión espiritual de la historia.
Lo encontramos entero en la contemplación de
cualquier momento de su vida. En el remanso o en el torrente de su apostolado.
Por su política se llega a él como por sus amores. En la conjugación
magnifica de la inteligencia y el corazón.
Sobre la relación de su tiempo, sobre los
hombres de su signo histórico, tiene la eternidad del mensaje de la raza. La
autenticidad telúrica, en el nuevo acento de lo americano. Es el primer
hispano-americano. Por él vio como florecería el injerto del mundo en Nuestra
América.
Su idealismo pone los pies en todo su
absolutismo ético. Él esta en el Manifiesto de Mentecristi, en la redención
del negro, en la guerra sin odio que dio a la luz una nación para la dignidad
plena del hombre.
¡Dónde mora mi espíritu, su negra cabeza, y
boca roja sonriente!
¡Caiga como un encanto este tejido enmarañado de raíces! Surjan donde mis
brazos alas, y parezca que al ascender por la solemne atmósfera de mis ojos,
del mundo a que van llenos, ríos de luz sobre los hombros rueden!
Él comprende en la síntesis prodigiosa del
espíritu lo vivo y lo eterno, la inmortalidad que gana el hombre a la nada. La
angustia que lo vuelve sobre sí y le da existencia histórica, es decir,
libertad.
Está sobre sus fines históricos mismos. En
ellos realiza su valor supremo: La libertad. Y no se le confunda con algún
formalismo moral, su ley le viene del alma. Su deber, sencillamente, es y se
hizo heroísmo en la dignidad del hombría. La virtud no es calzada a la
felicidad. Es su felicidad.
La caridad se le hace justicia. Militancia... Su
alma ha de ganarla en la libertad en su dignidad de hombre. El amor le vale por
la razón y la fe.
En su Dios es el bien - -su armonía en Cristo-
está la sangre de su apostolado de "carne y hueso".
Él está ante América, en la implicación
universal del destino americano con actualidad de cada día.
El está ante el problema histórico de la
dignidad del hombre. El tema de nuestro tiempo es su tema. El tema de la
justicia a la luz de los supremos valores del espíritu.
Devuélvanos su gloria pagina hurtada de la
patria histórica.
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Brindis
de Navidad
Miguel Miranda
El sol se sumerge en el Atlántico en sinfonía
de colores. Violáceas sombras anuncian la presencia de la luna, que se
enseñorea de los cielos escoltada por rutilantes estrellas que forman su corte
imperial. La brisa, con suavísimas sonoridades, acaricia mi rostro y me produce
una sensación mezcla de euforia, depresión y expectativa que no me es posible
comprender.
La noche avanza. Fascinado presencio el
espectáculo sin atreverme siguiera a moverme. De pronto empiezo a percibir que
las estrellas están brillando con inusitado resplandor. La luna poco a poco va
dejando de ser la señora de los cielos y va convirtiéndose en sólo una
pálida referencia en el firmamento. La noche muere repentinamente, sin que la
luna alcanzara a ser, como en todas las épocas, la emperatriz mientras el sol
dormía.
La ciudad y los mares se iluminan como nunca
antes. Consternado observo. En la distancia grandes veleros y botes se han
detenido, como si disfrutaran de un magno suceso. Una gaviota se detiene en
pleno vuelo y queda suspendida en el espacio.
Quería comentar con alguien. Miro a los que
están cerca e intento hablarles. Me ignoran. Como si yo no existiera.
Quiero ponerme en pie y no puedo. Una profunda
preocupación comienza a invadirme. Pero, curiosamente, la sensación no me
abruma. Estoy sintiendo un raro placer. Me vuelvo, y la calle a mi espalda me
sorprende. Veo los autos y a las personas inmóviles. Lo maravilloso de aquello
es una quietud extraordinariamente luminosa.
Hay sólo luz y color. Sé que hay brisa, pero
nada se mueve.
--(El mundo se ha detenido),-- pienso.
No siento temor. Me embriaga un éxtasis
incomprensible. Observo todo lo que me rodea. El tiempo ha dejado de existir y
no se me ha permitido hacerle preguntas.
De pronto aparecen unos niños, con bulliciosa
alegría, que me gritan:
--¡Feliz Navidad!
Un anciano, que los acompaña, se vuelve y
gratamente se asombra.
Me llama la atención los trajes que usan. No
son como los que acostumbro ver.
El sol se sumerge en el mar en sinfonía de
colores. Violaceas sombras anuncian la presencia de la luna. Las gaviotas vuelan
sobre mí. En la línea del horizonte veleros y otras naves raudamente van
navegando. Por la calle extraños vehículos cruzan veloces. Las personas
caminan apresuradamente. Al frente, edificios que no recuerdo haber visto antes.
El anciano que está con los niños me saluda:
--¡Feliz Navidad!
Luego me mira con mayor asombro, y turbado me
dice:
--Perdone que lo mire tan fijamente, pero es que
usted tiene un tremendo parecido con mi abuelo.
Entonces llama a los niños, que por allá
jugaban, y éstos se acercan a su llamado. El viejo les explica:
--Este señor se parece mucho a mi abuelo.
El niño mayor, con contagiosa alegría, se me
acerca y me invita a la cena de Nochebuena en su casa. Se vuelve para el anciano
y agrega con entusiasmo:
--¡Sí, sí... Yo he visto en la casa los
retratos de tu abuelo. En verdad que este señor se le parece.
Se dirige a mí y me pregunta el nombre. Yo,
aturdido, le respondo:
--Miguel.
El niño se vuelva para el que parece su abuelo
y le pregunta para confirmar:
--¿No se llamaba Miguel tu abuelo?
El señor entones se dirige a mí y reitera la
invitación.
--Venga, y celebre la Nochebuena con nosotros,
si no tiene otro compromiso.
No supe que responder. Estaba aturdido. Me dejé
llevar.
Llegamos a la casa. Me presentó a su familia.
Su nieta, una muchacha como de quince años a quien él llamó "la
princesita de la casa". Me sorprendió el extraordinario parecido de
aquella joven con mi nieta.
Pasamos a un salón contiguo. El anciano tomó
un álbum que estaba sobre una mesa. Con especial interés me mostró un retrato
de cuando él había cumplido un año de edad. Estaba con su abuelo. Reconocí
inmediatamente la fotografía, yo cada vez con más asombro. Estaba seguro. Era
la misma que había sido tomada cuando la fiesta que se le dio a mi nieto al
cumplir su primer año.
Tomo el señor una botella y nos repartió
sendas copas de vino. El anciano alzó la suya y nos invitó a hacer un brindis.
Con voz sonora exclamó:
--¡Feliz Navidad y próspero año 2064!
No me atreví a hacer comentarios. Será que me
detuve en el tiempo y fuera del espacio.
¿Qué pasó después? ¿Seguí viviendo?
¡Cualquiera sabe! Ése es ya otro problema.
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