|
EVENTOS
#44
Hacia
el Encuentro Europeo: 20 y 21 de
septiembre en París
Publicamos a continuación un artículo de
Jacques Robert, responsable sindical de la Federación de la Construcción
Suiza. Es miembro del Comité de recepción suizo de la Conferencia anual del
AIT del 15 de junio pasado celebrada en Ginebra. Es signatario del llamamiento
europeo y corresponsal en Suiza para preparar el encuentro del 20 y 21 de
septiembre
El año pasado, por esta misma época, os
presenté un acuerdo que los trabajadores de la construcción de Suiza habían
obtenido, con el cual lograron la jubilación a los 60 años -hay que saber que
la edad común de la jubilación de los hombres en este país son los 65 años-
y en buenas condiciones, ya que reciben una pensión neta de 80% del salario
bruto anual, es decir casi sin pérdida de ingresos.
Fue importante y lo sigue siendo, pues concierne
aproximadamente a 100 000 trabajadores de la construcción, pero sobre todo fue
importante porque era el resultado de una lucha en un terreno en el que, como en
otros desgraciadamente, las conquistas de los asalariados son atacadas
sistemáticamente.
Fue también el resultado de una ofensiva,
cuando con frecuencia el movimiento sindical o el movimiento obrero se ve
reducido simplemente a resistir contra el desmantelamiento social.
Poco después de la conferencia de junio de
2002, a pesar de que teníamos un acuerdo muy claro, debidamente firmado, la
asociación patronal se negó pura y simplemente a aplicarlo, lo cual nos
obligó a volver a la lucha.
Es interesante observar cuál fue el motivo de la patronal: encontraba que la
pensión prevista era muy elevada y quería reducirla sustancialmente.
El objetivo real de la patronal era hacer la
jubilación imposible o mucho más difícil. Y aquí encontramos un objetivo muy
conocido de los ultraliberales: la flexibilidad; la patronal quiere decidir ella
quiénes se jubilan y quienes no, exclusivamente en función de los intereses de
la empresa. Evidentemente nosotros rechazamos cualquier concesión respecto del
acuerdo que había sido firmado y reanudamos la lucha en septiembre del año
pasado.
Llegamos hasta una huelga nacional en un sector
en el que es difícil organizarla. En noviembre de 2002, 15 000 trabajadores de
la construcción de Suiza fueron a la huelga. Esto desembocó en una nueva
victoria ya que el acuerdo que se había firmado en marzo fue confirmado y
próximamente, el 1 de julio, tendremos los primeros jubilados anticipadamente
de la construcción de Suiza, tal como estaba previsto.
Se puede establecer fácilmente el nexo con la
cuestión de las jubilaciones que moviliza a los asalariados en muchos países
actualmente. Además es interesante constatar que en Francia, por ejemplo, el
objetivo del gobierno es a grandes trazos -no entro en detalles- retrasar dos
años la actividad profesional, de los 60 a los 62 años, mientras que en Suiza
el presidente de la Confederación se propone también alargar la duración de
la actividad profesional dos años (de los 65 a los 67).
Con ello buscan reducir el coste de las
prestaciones sociales para las empresas y permitir que las propias empresas
decidan quién se jubila o quien no, ya que lo único se toma en cuenta son los
intereses de la empresa.
Queremos que los asalariados puedan elegir ellos mismos y ésta fue la razón de
este combate -que fue un combate ofensivo para obtener nuevos derechos- pero es
también la razón de los combates librados actualmente para mantener las
conquistas en materia de jubilación.
Como me queda poco tiempo de palabra, quiero evocar otro tema, el de la libre
circulación de las personas.
La Unión Europea se ampliará a diez nuevos
países y los ciudadanos de diez estados más gozarán de la libre circulación
de personas. Es algo muy satisfactorio, en particular para los asalariados, para
los seres humanos simplemente y para los internacionalistas en particular. Suiza
se ve afectada ya que aunque no sea miembro de la Unión Europea, tiene acuerdos
bilaterales con los miembros de la Unión Europea, que conceden esta libre
circulación en Suiza y a los suizos.
Pero aunque estemos satisfechos de esta
situación, nos plantea algunos problemas y preocupaciones en la medida en que
el cierre aplicado en materia de libre circulación de las personas desde la
Primera Guerra Mundial ha sido uno de los factores que ha dado lugar a estadios
de desarrollo económico diferentes a nivel mundial y a nivel europeo.
Hoy los niveles de vida y de salarios son muy diferentes en Europa, y esto,
evidentemente puede tener como consecuencia un riesgo de dumping salarial y
social importante. Y si estamos satisfechos de la ampliación de la libre
circulación de las personas, constatamos que la patronal por su parte también
está muy satisfecha. Ve que esto le interesa. Con frecuencia constatamos que la
patronal aprovecha el desconocimiento de las condiciones de trabajo en los
países a dónde viajan los asalariados que benefician de esta libre
circulación de la persona para imponer frecuentemente condiciones de trabajo
inferiores a las de las normas, ya sean legales o de convenio.
Hablo de esto pues estamos en una reunión
internacional de sindicalistas y uno de los obstáculos a ese riesgo de dumping
social y salarial es el trabajo conjunto de los sindicatos de los diferentes
países y en particular de los países de dónde provienen y de los países a
los que llegan esos asalariados con el objeto de transmitir al menos
informaciones correctas sobre las condiciones de trabajo que deben aplicarse y
respetarse en los países donde se va a ejercer la actividad asalariada. Por
ende es importante que este tema sea tratado por el Acuerdo Internacional de los
Trabajadores.
Por lo que nos concierne tenemos aquí en suiza
condiciones bastante precisas y bastante simples. Hay que respetar estrictamente
las condiciones de trabajo del país en el que se ejerce la actividad
económica, lo cual implica también que se instrumenten medidas de control
eficaces. Hay que completar la información facilitada a los asalariados. Esto
es en gran parte responsabilidad nuestra y deben reforzarse las sanciones contra
los patronos que violen esas normas (actualmente son irrisorias cuando no
inexistentes). Lo cual hará que la libre circulación de las personas sea, para
nosotros, un éxito y una fiesta.
Muchas gracias.
Inicio de página
CUBA
Asalto al Cuartel Goicuria y Sucesos Posteriores
Una página dolorosa de la Historia de Cuba.
Por Roberto Simeón
En estas notas sobre la lucha del pueblo de Cuba
frente al régimen de facto instaurado por un grupo de asaltantes del poder
político, y las consecuencias que el mismo han tenido para el crecimiento y
desarrollo del pueblo en lo económico y en lo político, nos lleva a comentar
el asalto al Cuartel Domingo Goicuría, sede del Regimiento No. 4 del Ejército
en Matanzas. Al mando del tristemente célebre General Pilar García, el
Goicuría está situado a 140 kilómetros de La Habana. El asalto fue efectuado
el trágico domingo 29 de abril de 1956, aproximadamente dos años después de
los asaltos a los Cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Céspedes en Bayamo,
en la provincia de Oriente.
No obstante la creciente represión que
indiscriminadamente crecía después del asalto a los cuarteles Moncada y
Céspedes en 1953, los grupos de activistas insurrecciónales de diferentes
posiciones ideológicas y políticas se multiplicaban a pesar de la actitud
conciliadora del Partido Socialista Popular (comunista) de Cuba, todos dentro
del gran parámetro que pudiera definirse de nacionalismo social democrático:
Sindicalistas, auténticos moderados, más a la izquierda, la OA, la AAA, La FEU
(y luego el Directorio Revolucionario), Apristas, el Movimiento Libertario y el
MNR; al centro, el Movimiento 26 de Julio, ortodoxos y otros más; a la derecha,
el Grupo Montecristi, Resistencia Cívica. Los grupos muchas veces se creaban
generalmente por consecuencia de la vinculación personal y la atracción o
conocimiento del líder que los creaba.
El dictador Batista pretendía lograr darle una
salida electoral a la crisis política similar a la producida en 1940, sin
comprender que no había similitud histórica con la situación creada por el
derrocamiento del Presidente Machado en 1933. El 25 de mayo de 1955, Batista, al
objeto de su proyecto político, hace aprobar una amnistía política general de
la cual se benefician numerosos activistas estudiantiles y sindicales,
dirigentes del Partido Auténtico y el Partido Ortodoxo, dirigentes de la Triple
A y los combatientes del Moncada y de Bayamo. Esperaba Batista con esta
política que ellos se incorporaran a las actividades partidistas electorales,
no comprendiendo que el país ya había optado por la solución insurreccional.
Los amnistiados que consideraron que mejor
podían actuar desde el exterior abandonaron el país. La mayor parte de ellos
se radicó en México. Por supuesto, continuaron participando en sus movimientos
insurreccionales y el grupo liderado por Fidel Castro decidió crear el
Movimiento 26 de Julio, fundado el 15 de mayo de 1955, no sin dejar
comprometidos a algunos compañeros para organizar en Cuba el movimiento
clandestino de la nueva organización. Para esta fecha ya se organizaban
guerrillas urbanas en el resto del país, principalmente en La Habana y Santiago
de Cuba, donde se destacaba Frank País por su dotes organizativas.
En ese propio año se creaba el Directorio
Revolucionario y José Antonio Echeverría, Presidente de la Federación
Estudiantil Universitaria, clandestinamente se dirige a México y a nombre de la
Dirección del Directorio firma el documento llamado "La Carta de
México". La fundación del Directorio Revolucionario fue uno de los
primeros artículos que motivaron esta serie. En posteriores artículos
abordaré de nuevo el tema.
Ese mismo año, Luis Bonito, dirigente de la
Comisión Obrera del Partido Ortodoxo comenzó a proyectar una acción armada en
la provincia de Matanzas, ya que la motivación se hacía más demandante por
muy diferentes sectores de la sociedad: estudiantes, obreros. y especialmente
por militantes de los partidos Autentico y Ortodoxo.
Muy pronto se contactaron Luis Bonito y Reynold
García, dirigente de la Organización Autentica (OA.) El proyecto fue tomando
forma, pudiéndose afirmar que Bonito fue el ideólogo y Reynold el jefe
militar. Otros organizadores destacados lo fueron Hernández Concepción
(Boniatillo) de la Triple AAA, Carlos Casanova, asesinado en la Embajada de
Haití, Sergio Lorenzo, Manolito "Coca-Cola" (le llamaban así por ser
un carrero de la Coca-Cola) Arnaldo Ramos Lechuga y Elena Delgado --del 26 de
Julio-- y su amiga Zulema que fueron grandes colaboradoras; lo hicieron muy
discretamente porque cuando miembros del 26 de Julio le comunicaron a Fidel
Castro del proyecto armado, y que los habían contactados pidiendo colaboración
en Matanzas, Fidel ordenó a los miembros del 26 de julio que no se involucraran
porque estaba condenada al fracaso una acción como ésa tan cerca de La Habana.
Por otra parte, Reynold García decidió que la
acción a realizar con posibilidades de éxito era el ataque al Cuartel Domingo
Goicuría, sede del estado mayor del regimiento. La repercusión del hecho tan
próximo a La Habana habría de impulsar una sublevación de todo el pueblo.
Inspirado en ello se ofrecerían las condiciones para estructurar una
coordinación general con todos los grupos subversivos que operaban en el país.
Para ello contaban con el factor sorpresa y la capacidad de movilización que
ofrecía la situación de la empresa constructora Díaz de Villegas donde
trabajaba Reynold y cuyos camiones frecuentemente entraban en la fortaleza donde
se abastecían de combustible porque el jefe militar era accionista de la
empresa. El plan debía resultar efectivo si no hubiera sido que la jefatura
militar había recibido una delación que ponía al descubierto el proyecto.
El Coronel Pilar García, al conocer el plan,
tomó precauciones adecuadas y esperó para recibir a los asaltantes que en vez
de sorprender fueron sorprendidos siendo recibidos al fuego cruzado de las
ametralladoras pesadas. En el primer camión venía Reynold García, jefe de la
acción. Los combatientes fueron masacrados en los primeros minutos. Los
sobrevivientes fueron asesinados en forma inmisericorde. La foto de Julio
García Rodríguez reportado por el gobierno como muerto en combate con las
manos atadas a la espalda recorrió el mundo. Varios periodistas vieron con vida
a Mario Vázquez y grabaron declaraciones a César Rodríguez Alayón y Jorge
Armengol. Los tres aparecieron después en la lista oficial de los caídos
cuando asaltaron el cuartel.
El hecho conmovió al país. La represión fue
indiscriminada y brutal con combatientes asilados en la Embajada de Haití en La
Habana, asesinados cuando la policía al mando del General Salas Cañizares
penetró violando la inmunidad diplomática y ejecutando a los asilados que
allí se encontraban. La heroicidad de los combatientes y la criminalidad de la
dictadura se muestra al conocerse que no hubo mas de media docena de
sobrevivientes en la acción dirigida por Reynold García. A pesar de su
protección antibalas, Salas Cañizares sería muerto asimismo por un asilado
herido.
El descontento popular por el desplome del
Estado de Derecho en consecuencia del golpe militar que impuso a Batista llegó
a los cuarteles, no estuvo circunscrito a los civiles. Se extendía a la
oficialidad de academia, y llegaban informaciones a la embajada norteamericana
de que la dictadura se desplomaría por el general repudio, siendo un error que
se continuara respaldando al gobierno de Batista.
El 4 de abril del mismo año se había
descubierto una confabulación de sublevación militar en que un grupo de
oficiales del Ejército, la Aviación y la Marina de Guerra pretendían derrocar
al gobierno y restaurar el estado de Derecho. Había un grupo de oficiales de
preparación académica, especialmente de la Ciudad Militar de Columbia, la
Fortaleza de La Cabaña, Fuerzas Aéreas, la Marina de Guerra y las academias
militares. Entre estos oficiales se destacaban el Coronel Ramón Barquín,
Segundo Jefe de la Junta Interamericana de Defensa en Washington, Teniente
Coronel José Orihuela, Capitán José Ramón Fernández, Teniente Coronel
Enrique Borbonet, Teniente Coronel Manuel Varela Castro, Primer Teniente Manuel
Villafaña y Teniente Plana de la Torre de la Fuerza Aerea, y el Capitán Dr.
Cuervo del Cuerpo Medico Militar. El fracaso del complot militar se produjo
cuando trataron de incorporar al jefe militar de la Cabaña, y éste lo delató
a Batista.
Inicio de página
|